Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

viernes, 20 de abril de 2018

Gilberto, el investigador

Ayer, por la tarde noche, se presentó un libro más del incansable investigador Gilberto Ibarra Rivera, en el interior del antiguo Palacio Municipal que se encuentra sobre la calle 16 de Septiembre, en pleno centro de nuestra ciudad.

Con este suman ya varios importantes libros publicados por este historiador sudcaliforniano, entre ellos “Los vocablos indígenas de Baja California”, “El habla popular en Baja California Sur”, “Historia de la educación” (2 tomos), y “Escritos y escritores de Baja California Sur”. De estos, los Vocablos lleva dos ediciones, lo mismo que el “Habla popular”.

Del libro “Diccionario Sudcaliforniano, Historia, Geografía y Biografías de Baja California Sur” que se presentó ayer, --un texto de 991 páginas—representa la culminación de un arduo trabajo de Gilberto Ibarra. Como bien lo dice Sandino Gámez en la contraportada “el autor corona con el Diccionario el enorme, monumental y generoso trabajo de toda una vida como investigador y difusor de la historia cultural de nuestro estado”.

Sigue diciendo Sandino: “Son más de cinco mil entradas o artículos con las biografías de mujeres y hombres notables, la descripción o explicación sucinta de movimientos de procesos políticos, la historia de edificios, instituciones, comunidades, pueblos y ciudades, son una prueba irrefutable de la profunda, antigua y variada riqueza cultural de este pueblo”

Iba a titular mi artículo “Un sueño hecho realidad” porque Gilberto hacía cuatro años que había solicitado al instituto Sudcaliforniano de Cultura se lo publicara. Pero por diferentes razones, sobre todo económicas dado el alto costo de la impresión, no ha había sido posible editarlo. Se tenía la promesa de hacerlo, pero no fue sino hasta este año de 2018 cuando terminó de imprimirse, aunque la fecha de edición es del año de 2016, cuando Sandino Gámez era Coordinador de Fomento Editorial del ISC.

El Diccionario es un libro de consulta, pero también es un texto útil para ampliar el conocimiento de nuestra entidad. Es un complemento de los libros publicados sobre la historia, la geografía y las biografías de personajes distinguidos de nuestra tierra. Historiadores como Pablo L. Martínez, Ignacio del Río, Francisco Altable Edith González, Miguel León Portilla, Miguel Mathes, Carlos Lazcano y Salvador Bernabeu Albert, han dado cuenta del acontecer del pasado sudcaliforniano. Y por su lado, Carlos Domínguez Tapia y Eligio Moisés Coronado han escrito textos relacionados con forjadores de Baja California Sur y efemérides sudcalifornianas. En cuanto a la geografía de nuestra entidad no se cuenta con un libro específico, aunque las monografías de los municipios y los informes de gobierno se refieren de forma breve a las características de la entidad. Al igual que la Monografía Estatal para la educación primaria publicada a partir de 1982.

Cuando América Pineda García, la coordinadora actual de Fomento Editorial del ISC me obsequió el diccionario, me dijo: “Lo invitamos para que lo presente, en fecha que ya le avisaremos”. Pero pasaron las semanas y no volví a saber de ese compromiso que acepté con gusto sobre todo porque a Gilberto le tengo una gran estimación y reconozco su calidad como investigador. Y ayer, mi nieta Marta Reyes me encontró regando las plantas del jardín. Con sorpresa en su rostro, me pregunto: ¿ Abue, no vas a ir a la presentación del libro del profesor Gilberto? “Según una nota de Facebook tú vas a presentarlo hoy a las seis y media de la tarde”. Eran las seis y no tenía nada preparado, así es que no pude asistir.

Lo bueno es que Gilberto es muy comprensivo es ese aspecto. En lo particular lo lamento, pues era una oportunidad para refrendarle la admiración que tengo por su dedicación a difundir el pasado de la entidad y desearle que, aparte de su orgullo, continúe aportando su inteligencia y sus conocimientos en bien de esta tierra que mucho lo necesita. Enhorabuena, amigo.

Abril 20 de 2018.

lunes, 16 de abril de 2018

El Valle de Santo Domingo, hoy

La semana pasada, acompañando al profesor Jesús Manuel Flores Díaz Bonilla y su esposa Sandra, visitamos el Valle de Santo Domingo. En esta ocasión, junto con mi esposa, llegamos hasta el poblado del mismo nombre localizado en el extremo norte de esa zona agrícola.

La pretensión de ese viaje fue la de visitar a las autoridades del ayuntamiento de Comondú y del Instituto Tecnológico, a fin de plantearles el proyecto de efectuar una reunión tipo panel para recordar parte de la colonización inicial del valle a través de los testimonios de personas descendientes de los colonos fundadores.

En la reunión con ellos estuvieron presentes el Secretario General del Ayuntamiento, el director de cultura, el cronista del municipio y un representante del director de la institución educativa. Así mismo nos acompañaron Rubén González y Rubén Castro, ambos radicados en esa región y probables integrantes del panel en cuestión.

La reunión tuvo resultados positivos, ya que tanto el ayuntamiento como el tecnológico respaldaron esta iniciativa y señalaron tentativamente el día 23 de mayo, día del estudiante, para llevar a cabo el panel, en el auditorio de esa máxima casa de estudios. Solo quedó pendiente la hora en que se realizará.

Rubén González, nuestro anfitrión, nos llevó a recorrer algunos lugares de Ciudad Constitución para luego dirigirnos a Ciudad Insurgentes donde pernoctamos. Al día siguiente, nos dirigimos al poblado de Santo Domingo, pasando por Villa Zaragoza, la colonia Álvarez y la colonia La Purísima. Por cierto el lugar de esta última era conocido como El Piojillo, ya se imaginarán por qué.

Tenía varios años de no visitar el pueblo de Santo Domingo. A él me ligan muchos recuerdos cuando en los años cincuenta estuve comisionado en la escuela primaria de ese lugar. Y también porque ahí me casé y nacieron tres de mis hijos. Cuando recorríamos las calles del pueblo, tanto Jesús Manuel y los dos Rubenes, hacíamos remembranzas de esos tiempos idos y de las personas que nos brindaron su amistad.

--Espérenme un momento— dijo Rubén González mientras detenía el vehículo —voy a comprar agua embotellada en esa tienda. Era el comercio de la familia del señor Nemesio Osuna, de los más antiguos pobladores de ese lugar. —“Espérame —le dije— voy contigo” Y al entrar nos atendió una señora ya entrada en años que me pareció conocida. Al presentarme le dije: “soy el profesor Reyes Silva”. Al oír mi nombre un gesto de asombró y alegría inundó su rostro. —“Maestro, soy Consuelo, fui su alumna cuando usted dio clases en la escuela de este lugar.

En efecto, varias de las hijas de don Nemesio fueron alumnas de la escuela primaria Estado de Querétaro, entre ellas Elsa, Julieta, Consuelo y Teresa. Otra de las hijas, Bertha, fue la madrina de mi primer hijo Guillermo, cuyo parto de mi esposa fue atendido por la enfermera María Nava, de la colonia María Auxiliadora.

El pueblo de Santo Domingo ha cambiado. De contar hace años con casas de madera instaladas en la calle principal, hoy las tiene de material y su fundo legal se ha ampliado con calles laterales adornadas con construcciones modernas. Y lo mejor: en la parte alta las autoridades construyeron una calzada que, aunque de corta longitud, es de las más hermosas del valle.

Al regresar a Ciudad Insurgentes, durante la travesía, Rubén González me dijo de pronto: “Me voy a desviar un poco para que conozcan el lugar donde en un accidente murió mi hijo Rafael”. Un poco antes de llegar al poblado de María Auxiliadora, por una brecha que lleva a un rancho agrícola se encuentra el sitio donde murieron Rafael y otro de los ocupantes del vehículo en el que viajaban. Ahí, rodeado por una verja de hierro, están las letras iniciales de sus nombres en piedra granítica y las fotografías de ellos.

Aun con la congoja reflejada en nuestros rostros, compartiendo la tristeza del estimado amigo, llegamos a Insurgentes y un poco más tarde a la ciudad de La Paz, no sin antes hacer una parada técnica en el kilómetro 77, para saborear unas empanadas de queso de cabra acompañadas del indispensable café de talega.

Abril 16 de 2018. 

miércoles, 11 de abril de 2018

La montaña sagrada de los Pai Pai

En un libro que escribí en1992 incluí la leyenda “La Piedra Larga”, un centro ceremonial de los guaycuras, una de las tribus que poblaron esta región del valle de La Paz antes del descubrimiento de la península en 1533, por Fortún Jiménez de Bertandoña.

El lugar se localiza en la sierra de Las Cacachilas más arriba de los ranchos de Los Divisaderos y Agua de los López, cerca de una cañada cubierta con arbustos y cactus que hacen difícil la ruta hacia esa estructura rocosa. En realidad la Piedra Larga son dos grandes piedras, una encima de la otra, pero que a la distancia semejan una sola y que, por estar situada en lo alto de un promontorio, se puede observar desde lejos.

La leyenda cuenta que cuando los primeros expedicionarios españoles llegaron a la península, llevando consigo la religión católica y sus imágenes sagradas, los indígenas sintieron el rechazo a sus creencias representadas por su dios Guamongo y obligados en cierto modo a aceptar la de los recién llegados.

Fue por eso que buscaron un lugar donde practicar sus ritos ancestrales fuera de la mirada de los conquistadores. Allí, en ese sitio el Guama o hechicero invocaba a su dios tutelar para que los defendiera de esa gente extraña que había invadido sus dominios y pretendían acabar con sus costumbres y creencias.

La referencia viene al caso porque en la región norte de la península, casi en la frontera con los Estados Unidos, existe una sierra conocida como Cuchumá que es parte de la montaña de la Rumorosa, al este de la ciudad de Tecate. Esa sierra como toda la Rumorosa eran lugares sagrados para los antiguos habitantes de esa región, los K´miai, los Pai Pai, los Yumanos y los Cochimíes; era la región donde veneraban a las deidades que regían sus vidas invocadas por los chamanes.

Pero fue Cuchumá el centro ceremonial más importante al que acudían los miembros de las diversas tribus en busca de protección, a la vez que afirmaban su veneración a sus dioses tutelares. En ese lugar se encontraron utensilios y pinturas que confirman la existencia de estos indígenas antes de la colonización española. Ellos, evitando las intromisiones de los hombres blancos seguían conservando sus tradiciones milenarias.

Unas tradiciones que tenían que ver con la mitología de esos grupos aborígenes, razón de ser de sus actitudes ante la vida y el universo. Así, los Pai Pai conservaban sus leyendas como “Las hijas del tecolote” y “La muerte del padre de Miabkiak y los animales”. O las que sustentaban las creencias de los K´miai conocidas como Maija Awi Dios serpiente de agua y La creación.

De esas ceremonias en el cerro de Cuchumá solo queda el recuerdo y de los Pai Pai y los Kumai también. A principios de este siglo solamente quedaban 300 indígenas de la segunda tribu diseminados en las comunidades de San José de la Zorra, San José de Tecate, Juntas de Nejí, La Huerta y San Antonio Necua.

Por cierto, Carlos Lazcano Sahagún en su libro “Pa-Tai, la historia olvidada de Ensenada” describe las formas de vida de los Kumiai incluyendo su vestimenta, su alimentación, su aspecto físico, creencias y ritos y costumbres funerarias. Habla también del ocaso de ese grupo debido a la colonización y al despojo de sus tierras.

Cosas parecidas las de los Pai Pai. Ellos fueron dueños milenarios de la zona montañosa del norte de Baja California. Ahora, con cerca de 400 habitantes, radican en Santa Catarina y otras rancherías aledañas, pero es una etnia que está en peligro de extinción.

Este grupo tenía o tiene dentro de sus tradiciones un mito que se conocía como la Piedra Larga. Según su creencia esa piedra no era como las demás, le tenemos que tener miedo porque es muy peligrosa. ¿Quieres ser bueno para robar? Ve a la piedra larga. ¿Quieres ser un mentiroso? Ve a la piedra larga. ¿Quieres tener mucho dinero? Ve a la piedra larga.

Como se verá, todos los indígenas que poblaban la península bajacaliforniana creían en un universo mágico dador de bienes y maleficios, Y fueron los guamas, los hechiceros y los curanderos los guías espirituales, tal como se hace en las religiones del mundo.

Abril 11 de 2018

martes, 3 de abril de 2018

El tomate de Todos Santos

Un estimado amigo que leyó el reciente libro de Rosa María Mendoza Salgado titulado “Comercio y turismo en la California del sur, municipio de La Paz, (1697-2016), me preguntó si la producción de tomate de Todos Santos en la década de los treinta del siglo pasado, la enviaban a los Estados Unidos por barco.

Consultando información de esa época le contesté que, en efecto, las remesas las hacían en embarcaciones que atracaban frente a la playa de Punta Lobos y por medio de pangas llevaban el producto hasta las bodegas de los barcos. Pero los trabajos de carga y descarga eran difíciles por lo encrespado del mar en esa zona y que a veces había que esperar muchas horas para poder iniciar el embarque.

Fue por eso la solicitud de los ejidatarios y pequeños propietarios agrícolas al gobierno del Territorio para que se construyera un embarcadero que facilitara el traslado de la producción de tomate. En 1933, el gobernador Juan Domínguez Cota autorizó la construcción en un lugar conocido como Los Algodones. Conocido como Puerto Algodones duró poco tiempo, pues el ciclón de 1934 lo destruyó.

De nueva cuenta el gobierno del Territorio se echó la tarea de construir un embarcadero nuevo a base de hormigón, mismo que fue inaugurado en el mes de diciembre del mismo año. También aplicó recursos en una carretera de nueve kilómetros que unió Puerto Algodones con Todos Santos. De esa manera los productores agrícolas de esa región continuaron exportando el tomate al país vecino.

Dice Rosa María Mendoza en su libro que “en el año de 1936 se obtuvieron 86,831 cajas de tomate, con peso de 15 kilogramos cada una, es decir, una producción de 1,302 toneladas, con un monto de 556 mil pesos…”. Pero con el paso de los años y los problemas originados por las plagas, el encarecimiento de los insumos y el agotamiento de los manantiales poco a poco esa fuente de ingresos fue desapareciendo.

Como se mermó también la siembra de la caña de azúcar cuando se dio preferencia al cultivo del tomate. En su libro, Rosa María dedica un capítulo a los trapiches que existían en la región de Todos Santos y El Pescadero. Y de sus propietarios como su bisabuelo, el señor Merced Salgado León, dueño del trapiche Cerro Verde.

La autora relata así el fin de los trapiches:-“La producción de los molinos ya no era relevante comercialmente hablando, sólo producían miel, guarapo y alfeñiques para las familias…una época que se fue llevándose consigo el ajetreo de la zafra, la que reflejaba alegría en el rostro de las personas, mientras saturaba el ambiente con el delicado aroma dulce que perfumó el pueblo de nuestra niñez…”.

Bueno, con referencia a los cañaverales y los trapiches, en dos de mis libros me he referido a ellos. El primero, titulado “Casos y cosas del municipio de La Paz”, escrito en el 2002 y el segundo “Narraciones de ayer y de hoy”. En el primero incluí tres crónicas al respecto e hice mención de Rosa María quien me sugirió escribiera algo sobre la historia de los trapiches en la región sur del estado.

Por falta de espacio no puedo escribir de ello, pero para alguien interesado puede consultar el blog de Gerardo Ceja García donde está el libro de referencia. Y esto porque la edición se agotó hace tiempo. Y del segundo, “Narraciones de ayer y de hoy” donde hablé un poco de doña Trinidad apodada La Cachana, también está agotado. Así las cosas.

Ignoro en qué fecha se va a presentar el libro de Rosa María Mendoza pero, mientras tanto, le agradezco a la autora la amabilidad de obsequiármelo. Y la invitación para que no dejen de adquirirlo, vale la pena. Sobre todo porque en su contenido, aparte de la agricultura, habla de la ganadería, de las actividades industriales, del turismo y claro, de los antecedentes históricos de la Cámara de Comercio. Además, la edición contiene innumerables fotografías muchas de ellas inéditas propiedad de su familia y otras de sus amistades.

Abril 04 de 2018.

martes, 27 de marzo de 2018

Un año más

Ya va para dos años en que el ayuntamiento de La Paz que preside el licenciado Armando Martínez Vega, envió una solicitud al gobernador del estado a fin de que los restos mortales del maestro y poeta Néstor Agúndez Martínez fueran trasladados a la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres.

También hace ya nueve años —murió el 26 de abril de 2009— la asociación de Escritores Sudcalifornianos visita su tumba con un ofrenda floral, lleva a cabo una sesión literaria en su honor en el centro cultural que lleva su nombre y participa en el programa artístico que se realiza por la tarde del mismo día, en el patio de la misma institución cultural.

La solicitud al gobernador fue respaldada por el grupo Reflexión y la asociación de escritores, habida cuenta de los méritos del maestro Néstor, quien en vida fue reconocido  a nivel local, nacional e internacional. Independientemente de su calidad como maestro de educación básica, fue autor de danzas regionales, mismas que hoy forman parte del folclore sudcaliforniano.

Por otra parte, Agúndez Martínez es considerado ya como uno de los grandes poetas de nuestra tierra, al lado de Leopoldo Ramos, Filemón C. Piñeda y José Alberto Peláez Trasviña. Sus sonetos que pasan de 300 se han conservado en poemarios que justifican su lugar en las letras de Baja California Sur.

En lo particular he escrito numerosas crónicas sobre la vida y la obra de Néstor Agúndez. Lo he hecho porque siempre me dispensó su amistad y gracias a ello conocí de su calidad humana y su pasión por todo lo que significaba la tierra de sus antepasados. Era un convencido de la necesidad de conservar las costumbres y tradiciones y que estas constituyeran una barrera contra  las amenazas de culturas extranjeras.

Néstor supo ver a tiempo lo que se avecinaba con la apertura al turismo internacional. Y desde su refugio en el pueblo de sus amores, Todos Santos, libró una campaña permanente oponiendo a la transculturación la fuerza de su inspiración poética y la épica defensa de la identidad sudcaliforniana.

Por eso es la terquedad de que sus restos descansen en la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres. Lo merece y de ello deben estar conscientes el pueblo y el gobierno de la entidad. Que por alguna razón que ignoramos la indiferencia no ha hecho posible tal anhelo, no es motivo para resignarnos a olvidar al maestro y poeta, antes al contrario, con cada año que pasa, la figura de Agúndez Martínez se eterniza y se convierte en ícono para orgullo de las futuras generaciones.

Sabemos de buena fuente que el director del Instituto Sudcaliforniano de Cultura, Christhoper Amador, es el facultado para llevar a cabo los protocolos del traslado de los restos del maestro a la Rotonda. Y que puede legitimar al Consejo de la Rotonda, el órgano que dictamina, que autoriza, tal disposición.

Pero pasa el tiempo y nada se ha hecho. Como ha sucedido con otras dos solicitudes provenientes del ayuntamiento de Los Cabos, donde piden al gobernador que los restos de Mauricio Castro y de José Antonio Mijares, dos héroes de la guerra contra los Estados Unidos en los años de 1846-1848, descansen en la Rotonda.

Desde el año de 1990 cuando el historiador Pablo L. Martínez llegó a la Rotonda, ningún otro lo ha hecho y no ha sido por falta de espacio, ya que son seis los nichos disponibles. Habrá que esperar la decisión del Consejo y el visto bueno del Congreso local para que Néstor Agúndez Martínez llegue, por fin, a ese santuario dedicado a los sudcalifornianos ilustres.

Hoy más que nunca los buenos sudcalifornianos debemos defender nuestras raíces y enaltecer a las mujeres y los hombres que las defendieron en tiempos pasados. Y también en el presente. En el conocimiento y divulgación de los hechos que nos han dado identidad, está el sustento de nuestro ser nacional. No podemos olvidarlo.

Marzo 25 de 2018.

viernes, 23 de marzo de 2018

Una celebración especial

Ayer, 21 de marzo, se llevó a cabo un evento inusitado en la escuela primaria Benito Juárez de esta ciudad capital. Un grupo de exalumnos de esa institución educativa celebró los cincuenta años de haber egresado de ese plantel en los años de 1962 a 1968.

En el programa alusivo se colocó una ofrenda floral y una guardia de honor ante el busto de Juárez, se cantó un himno en su honor interpretado por los organizadores, se develó una placa conmemorativa recordando a dos de los maestros de esa época y se entregaron diplomas a los exalumnos firmados por el supervisor escolar, el director del plantel y del que estuvo encargado de la escuela en esos años.

Por voz de una de las organizadoras, Reyes Guadalupe Lieras Castro se recordó a varios maestros, entre ellos a José Frausto Ávila, Rodolfo Valle Núñez, Raúl Chollet, Rosario Núñez y Bartola Miranda Estrada. Hizo mención también de Leticia Peláez Sánchez, la fundadora de esa escuela en el año de 1956.

Por su parte, la escuela presentó varios números artísticos y la participación de un grupo de maestras jubiladas que bailaron dos danzas regionales, así como también una pareja con el jarabe mixteco. Y todo ello en homenaje y recuerdo del presidente Benito Juárez García, con motivo de un aniversario más de su nacimiento. El director del plantel, profesor Eliseo Plascencia Núñez dirigió un emotivo mensaje recordando la vida y la obra de Benito Juárez.

Al escucharlo recordé frases de un candidato a la presidencia de nuestro país quien, al visitar el pueblo de San Pablo Guelatao donde nació Juárez, dijo: “Temples como el Juárez, fortalezas como la de Juárez, responden a ese secreto de la paz interior. Sabía lo que hacía porque hacía lo que debía. Murió pobre porque el poder no se tradujo para él en bienes materiales. No se puede ser grande y hacer a la vez un festín de la vida. O se es grande en cuyo caso la vida se entrega a la grandeza, o se es siervo de la simulación de los carnavales: esa fue la última lección de aquel que dio signo a México y salió a la vida con las manos puestas exclusivamente, ansiosamente, en la creación de la Patria que fue su sueño…”

Quien ha leído la historia de México en la época en que Juárez fue presidente de nuestro país y le tocó enfrentar la guerra de Reforma y la intervención francesa , conoce de los peligros a que se vio expuesto defendiendo la constitución de 1857. Uno de ellos, en la ciudad de Guadalajara, cuando tropas sublevadas trataron de darle muerte junto con sus ministros. Y fue Guillermo Prieto quien salió en su defensa gritándoles a los soldados que los tenían encañonados: ¡Levanten esas armas, levanten esas armas, los soldados mexicanos no asesinan!.

Los hechos históricos las más de las veces se repiten, como fue el caso de la revuelta que se convirtió en revolución, cuando el pueblo de París se amotinó contra el gobierno despótico del rey Carlos X de Francia. El hecho sucedió así: El 29 de julio de 1830, una masa compacta de hombres se enfrentó a una línea de soldados que defendían la prisión de esa ciudad. Cuando estuvieron frente a frente, un líder se acercó al capitán de la milicia y lo convenció de que no dispararan contra el pueblo que tan sólo defendía la vigencia de la constitución que el rey había desconocido. Las razones del dirigente convencieron al capitán que se unió con su tropa al movimiento popular.

Al descorrer una placa en una pared de la escuela en que están mi nombre y la del profesor José Frausto Ávila, quise expresar aunque no lo hice lo siguiente: “Les agradezco de todo corazón esta distinción. Créanme que mientras viva no lo olvidaré. Aquí, en esta escuela que lleva el nombre de Benito Juárez, uno de los héroes más significativos de nuestro país, hago votos para que los maestros del presente sean reconocidos por sus acciones en bien de la niñez, tal como lo hicieron en esta ceremonia este grupo de mujeres y hombres que retando al olvido, han vuelto a la niñez para recordar con admiración y respeto a sus maestros de ese entonces”.

Marzo 22 de 2018.

sábado, 17 de marzo de 2018

Limosna para el arte


El fin de semana en unos de los cruceros más transitados de nuestra ciudad, durante el semáforo en rojo, me tocó presenciar a cuatro niñas y una mujer vestidas con  trajes de baile que bailaban y las que, instantes después, se acercaron a los vehículos solicitándoles ayuda para su grupo de danza de la colonia La Pasión. Sin tiempo para preguntarles nada, les entregue unas monedas, unos doce pesos que tenía a la mano, y arranqué mi vehículo aprovechando la luz verde del semáforo.

Se ha vuelto costumbre que diferentes grupos soliciten limosnas a los conductores, la mayoría para causas nobles como ayudar a un enfermo, el apoyo para una casa hogar, reunir fondos para instituciones de beneficencia como la Cruz Roja. Y también cuando algún equipo de deportistas tiene que viajar a otros lugares de la república y no tienen el dinero suficiente para costear los gastos de traslado. Los menos con piruetas y juegos malabares intentan llamar la atención a fin de que los ayuden con algunas dádivas.

Pero lo de ayer me llamó la atención. Resulta que la persona que acompañaba a las niñas era su maestra de danza y ante las dificultades para conseguir el vestuario que se utiliza en los bailes regionales incluyendo las zapatillas, no le quedó otra opción que acudir a la buena disposición de los conductores de automóviles, con los riesgos que significa el tránsito vehicular.

Quiero creer que la maestra lo hace con el permiso de los padres de familia e incluso que algunos de ellos la acompañaron.  Y que tal determinación la tomaron cuando las instancias de gobierno no pudieron ayudarlas, entre ellas el ayuntamiento de La Paz a través de su instituto de cultura. O de la dependencia responsable de la difusión de la cultura a nivel estatal que tiene entre sus objetivos promover la danza en todas sus manifestaciones.

Por otro lado vale preguntar si ese ese grupo de danza forma parte de la escuela del lugar o es una academia privada dirigida por una persona interesada en difundir el arte en la niñez de esa colonia lo cual es, en principio,  una buena acción en favor de la cultura sudcaliforniana.

La colonia La Pasión es de reciente creación y se localiza al sur de nuestra ciudad a la altura de la distribuidora de gas. Ahí se han asentado numerosos grupos de familias por lo que los gobiernos estatal y municipal lo han dotado de agua potable, electricidad y otros servicios públicos, tiene jardín de niños, escuela primaria y una telesecundaria, tiendas y los camiones urbanos hacen su recorrido varias veces al día.

En cuanto al número de habitantes que tiene la colonia solo es posible calcularla al tomar en cuenta que la escuela primaria  atiende a 300 alumnos y el plantel cuenta con doce maestros y el director, el profesor Andrés León Frías. Habrá oportunidad para que INEGI me pueda proporcionar la población que tiene actualmente ese asentamiento humano, uno más de los que existen al sur de la ciudad.

Y volviendo al tema central de esta crónica, de la permanencia y divulgación de la danza regional y de los esfuerzos para llevarlas a buen término, me parece que es bueno encontrar otros caminos de ayuda como son los clubes de servicio, las empresas, las ONG o alguna fundación protectora del arte y la cultura aunque, de esta última no creo que exista en nuestro estado. El fin…

El interés por las danzas regionales se da en todas partes de nuestra entidad, como es el caso de San Miguel de Comondú, donde la maestra Jackeline Verdugo organizó un grupo de niños  para enseñarles bailables de la región, con vestuario confeccionado por las madres de familia.

Por cierto le comenté la conveniencia de crear nuevas danzas regionales tomando en cuenta  el grado de desarrollo de nuestra cultura en las diversas regiones de nuestra entidad. Y que ella como maestra en ese arte podría poner el ejemplo.

Por lo demás nos gustaría mucho que en un tiempo no muy lejano recibamos la invitación de la maestra de la colonia La Pasión, para ir a presenciar a su grupo de niñas y niños bailando el conejo o el chaverán, dos de las danzas regionales de Baja California Sur.

Marzo 13 de 2018.