Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

lunes, 26 de octubre de 2015

Murcia y la misión de La Purísima

Fotografía del rostro de La Purísima Concepción.
Dice Antonio Botías en su libro “Murcia, secretos y leyendas” que en el año de 1931 la iglesia dedicada a la virgen de la Purísima Concepción fue consumida por el fuego. “Los querubines que la rodeaban, como si imploraran clemencia, abrazaban sus divinos pies, aunque la algarabía de gritos y maldiciones impedían escuchar sus voces diminutas y cristalinas. Solo el dragón que a uno de ellos hería, henchido de gozo, esbozó una mueca de victoria antes de convertirse en cenizas. Fue cuando Murcia perdió su más preciado tesoro”.

Aquí en la Baja California, en la época de los misioneros jesuitas, fue fundada la misión de la Purísima Concepción en el año de 1720 por el padre Nicolás Tamaral. Cuando se construyó la iglesia, en el altar mayor se colocó una imagen de talla de la virgen, como de 1.60 centímetros de alto con su base de material. Al menos así está escrito en el inventario que fray Francisco Palou entregó a su sucesor, el fraile dominico Vicente de la Mora, en 1773.

Algunos investigadores dicen que la iglesia quedó casi destruida por la creciente del arroyo que pasaba cerca de la misión y que ya para los primeros años del siglo pasado se encontraba en ruinas. Así es como se observa en una fotografía tomada por Aurelio de Vivanco, en 1924.

A la fecha no es posible determinar el lugar donde estaba la misión y que fin tuvo la escultura de la virgen de la Purísima Concepción. En la actualidad, la iglesia del pueblo de La Purísima resguarda una imagen de ella que se cree corresponde a la época colonial.

En la ciudad de Murcia, España, sus habitantes expresaron su pesar por la pérdida de su protectora. La talla, obra del escultor Francisco Salzillo, por su perfección, era comparable a las mejores de su época. Pero lo peor era que no se tenía una visión clara de la fisonomía de la virgen.

Seis meses después, tras una intensa búsqueda, se localizaron dos fotografías de la madona, una de cuerpo entero y la otra de su rostro. Con esas fotografías fue posible reconstruir la talla y colocarla en una nueva parroquia que lleva ese nombre Parroquia de la Purísima Concepción, inaugurada en 1964.
                                                                       
Esta virgen es la patrona del país de Nicaragua. En el año de 1562, don Lorenzo de Cepeda salió de España rumbo al nuevo reino de Perú, pero el mal tiempo obligó a la embarcación a buscar refugio en un puerto de la costa de ese país centroamericano. Don Lorenzo llevaba consigo una escultura de la virgen, pero debido a la humedad del lugar se trasladó a la población de El Viejo que fue donde quedó definitivamente la talla. Con el paso de los años la veneración de la virgen fue en ascenso hasta convertirse en el símbolo religioso de los nicaragüenses.

Tanto en ese país como en el pueblo de La Purísima cada 8 de diciembre se realizan las festividades en honor de la Purísima Concepción. Pero allá, como tienen a su virgen en escultura, la llevan en procesión, en medio del tradicional “griterío” y la famosa “gorra”.

Los creyentes salen y gritan frente a las casas: “ ¿Quién causa tanta alegría? Y les responden: “¡Concepción de María! Y a los gritones les ofrecen la gorra o sea un brindis consistente en dulces típicos, frutas, chicha de maíz, arroz en leche, cajetas de coco, etc.

Cuando, en no tan lejano día, los purismeños tengan su imagen de talla de la Purísima Concepción, habrá que gritar: ¿Quién causa tanta alegría?, y nos obsequiarán con dátiles, queso de cabra, frutas en conserva, puñados de aceitunas y otros regalos propios de ese inolvidable pueblo de origen jesuita.

Octubre 22 de 2015.

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