Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

viernes, 15 de julio de 2022

UN DIÁLOGO POSIBLE

    Me gusta leer algunos artículos de la revista Letras Libres. A veces sobre ciencia, literatura, economía y política. Sus colaboradores son expertos en los temas que exponen y además lo hacen con claridad y serios argumentos. Uno de ellos es Luis Antonio Espino.

    En edición reciente apareció un artículo de Espino bajo el título de “Respiremos, Pensemos, Cambiemos”. Como preámbulo escribe: “El populismo ha destruido la conversación pública sensata y ordenada y la ha saturado con escándalos y peleas. Es posible cambiar ese rumbo”.

    Es una crítica a un sistema de gobierno donde la demagogia ocupa un lugar preferente, dirigido a personas que creen a pie juntillas las supuestas verdades expuestas, mismas que al fin de cuentas solo son mentiras.

    Pero afín a la posverdad evitan la confrontación y el diálogo, únicos capaces de encontrar remedios a los graves problemas por los que atraviesa el país. “Empezando por el Jefe de Estado —dice el articulista— la clase política ya no busca generar una conversación pública mínimamente ordenada y sensata, que nos permita entender los problemas de México, discutir alternativas de solución y explicar a la sociedad que acciones deben tomarse para resolverlos”.

    Pero, ¿en verdad la clase política se niega a una conversación pública? ¿O el mismo presidente del país niega a dialogar con los que no están de acuerdo con su forma de gobernar? Es razonable pensar que al menos los partidos opuestos al que está en el poder estén dispuestos a iniciar acuerdos ciudadanos en pro de la unidad nacional, aunque dudamos que Morena, el Partido del Trabajo y el Verde Ecologista acepten compartir, discutir y buscar soluciones a los problemas sociales y económicos, en un marco de compatibilidades resultado de opiniones, críticas y planteamiento de soluciones viables y adecuadas. Y si lo hacen que lo hagan en un ambiente de concordia ya que lo que se busca es el bienestar de México.

    En los últimos días y debido al alarmante aumento de homicidios y violencia, periodistas e instituciones civiles —la iglesia entre ellas— han insistido en la necesidad de una cruzada nacional tendiente a buscar la unidad de todos los mexicanos, dejando atrás la polarización y el odio que genera la misma.

    La sociedad mexicana tiene que estar consciente de los aciertos y equivocaciones de la administración pública; no caer en la ignorancia o la indiferencia y dejar que las cosas pasen sin ponerle remedio. No se puede aceptar la sentencia de que los pueblos sumisos tienen el gobierno que se merecen.

    Los partidarios de la 4T no deben permanecer ajenos a lo que está sucediendo en el país. Las malas decisiones en la economía donde se ha despilfarrado miles de millones de pesos en obras de dudoso beneficio, aunadas a la inseguridad y la escasa atención a los problemas de la salud y la educación, son cuestiones que deben analizarse con criterios amplios, alejados de la propaganda oficial que afirma lo contrario, que todo va viento en popa.

    Si todos nos ponemos de acuerdo y sustituimos la honestidad por las obsesiones, es seguro que libraremos los escollos que están frenando el desarrollo del país. Aún es tiempo, antes que México sufra un retroceso difícil de resolver en los próximos años.

    Bien lo dice Luis Antonio Espino “Podemos llevar la conversación a lo que queremos para México. Y así, con nuestra atención puesta en donde debe, comenzaremos a ser capaces de decidir que vamos a hacer para sanar este, nuestro atribulado país. Respiremos, Pensemos, Cambiemos.

Julio 13 de 2022.

miércoles, 15 de junio de 2022

LA AUDACIA DE LA ESPERANZA

En el mes de noviembre de 1987, Manuel J. Clouthier al asumir la candidatura del PAN para la presidencia de la república, pronunció un discurso y entre otras cosas dijo: “La conquista de la democracia, la justicia y la libertad exige esfuerzo permanente y sacrificios constantes de quienes aman a su patria. Recuperar a México va a exigir de todos nosotros algo más que buenas ideas y espíritu de lucha. La situación en que se encuentra el país nos demanda también audacia”.

Más adelante expresó: “El actual régimen ha quebrado al Estado y empobrecido al pueblo. El grupo que se ha apropiado del gobierno y ha monopolizado el poder, pretende legitimar su hegemonía con expresiones retóricas que traicionan y contradicen aun en el mismo momento de pronunciarlas. Nuestra audacia nos debe llevar a desenmascarar el nuevo engaño”.

Las palabras de Clouthier, independientemente de su vigencia en los años actuales, me hizo recordar el discurso que pronunció Barak Obama en la Convención Demócrata que tuvo lugar en la ciudad de Chicago, discurso que le aseguró la nominación como candidato de ese partido a la presidencia de los Estados Unidos.

Fue en el año de 2004, cuando ante miles de simpatizantes, alzó su voz para decirle a todos los ciudadanos norteamericanos que sin importar sus ideologías ni inclinaciones políticas y pese a las adversidades y enfrentamientos sufridos en el pasado, algo los había impulsado siempre a seguir hacia adelante, a no desfallecer. A estos impulsos Barak le llamó: “La audacia de la esperanza”.

“Será necesario —enfatizó— que comprendamos como hemos llegado a la situación actual, como nos hemos convertido en una tierra de facciones enfrentadas y odios tribales. Y tenemos que esforzarnos para recordar lo mucho que tenemos en común, a pesar de todas nuestras diferencias: tenemos esperanzas comunes, sueños comunes y nos une un vínculo indestructible”.

Tanto Clouthier como Barak Obama sustentan el criterio de la unidad nacional como sustento de un bienestar social, económico y político de todos los mexicanos. Pero también, por la existencia de un partido avasallador y una maquinaria de poder que acapara todos los recursos de la administración pública. Ante ello, queda la audacia de la esperanza, una fuerza capaz de lograr el cambio.

Hoy más que nunca debemos participar si deseamos que nuestro país no detenga su marcha hacia mejores destinos de desarrollo en todos los órdenes. Necesitamos mantenernos informados de las transformaciones que ocurren en México que benefician o afectan negativamente su avance a mejores niveles de vida. Conocer la realidad nos ayudará a valorar en qué medida el poder gubernamental está a favor o no del pueblo de nuestro país.

Hoy la gente vive en la incertidumbre porque por una parte el gobierno declara la buena marcha de su administración y por la otra, opiniones de expertos y analistas, difieren y afirman que sus malas decisiones en lo económico y en lo social, incluso en lo político, están orillando a México a un peligroso retroceso.

Y para confirmarlo, exponen la crisis económica que originó fenómenos de la inflación, afectando a las clases más desprotegidas de la población. De la inseguridad social y el aumento de víctimas a manos del crimen organizado y de los feminicidios; de la falta de medicamentos y del aumento de la pobreza a pesar de los apoyos económicos a las personas de la tercera edad; de la desaparición de las escuelas de tiempo completo y las estancias infantiles.

Lo anterior y mucho más debe conocerlo la mayoría de la población, pero no con el ánimo de renegar de ello, sino más para estar en condiciones de contribuir a su solución a través de opiniones positivas y deseos de participación.

Lo peor es ignorar la situación en que se encuentra nuestro país y confiar en la palabra de nuestros dirigentes. Cuando se obra por fanatismo y se confía en falsos profetas, estamos minando la unidad del pueblo y sólo queda, como lo dije en una crónica anterior, una casa dividida.

Y eso es lo peor que nos puede pasar. Cuando con buena voluntad y deseos de hacer bien las cosas, todos los que amamos a México nos coloquemos a la vanguardia de los que creen en nuestro país, habremos de hacer de nuestra lucha “La audacia de la esperanza. 

Junio 15 de 2022.

COSAS DE LA EDAD

Jorge Luis Borges, el gran escritor argentino, escribió un hermoso poema al que tituló “Instantes”. En él describe lo que fue y lo que trataría de ser si pudiera tener otra vida. El principio y fin de ese poema dice así:

Si pudiera vivir nuevamente mi vida
En la próxima trataría de cometer más errores,
No trataría ser más perfecto.
Sería más tonto de lo que he sido.
Si pudiera volver a vivir,
Pero tengo 85 años y me estoy muriendo.

Por supuesto, ese fue un poema, uno más, que escribió en el transcurso de su vida. Y no se murió a la edad que dice el poema, sino que falleció dos años después, a los 87 años, pero queda el recuerdo de su vida, alejada de la vanidad y los oropeles.

A Jorge Luis Borges lo recordé con motivo de las declaraciones de Porfirio Muñoz Ledo, quien acusó al presidente López Obrador de estar coludido con el narco. Lo anterior fue causa para que el presidente lo desmintiera achacando su aseveración como “cosas de la edad”.

En las redes sociales y en los comentarios políticos se criticó la opinión emitida por López Obrador tanto por desconocer la capacidad intelectual y política de Muñoz Ledo, como dudar de su reconocida inteligencia resultado de un cerebro en perfectas condiciones.

El presidente se llevó entre las patas a otros personajes de la vida política, los que siempre han manifestado desacuerdo de las decisiones equivocadas del primer mandatario. Pero, además, ha tocado las fibras sensibles de científicos, investigadores, escritores, artistas, todos los que han sobrevivido y aún ofrecen su concurso al desarrollo social y cultural de México.

Científicos como Matos Moctezuma, recientemente laureado en España; artistas como Silvia Pinal, escritoras como Elena Poniatowska, políticos como Francisco Labastida Ochoa, Ifigenia Navarrete, Cuauhtémoc Cárdenas; periodistas como Joaquín López Dóriga y José Cárdenas.

Y esto por referirnos solo a los mexicanos, porque a nivel internacional es común la presencia de mandatarios que son mayores de edad y a quienes la sociedad los cataloga como sus mejores líderes. Y aunque algunos no han cumplido 80 años como Muñoz Ledo, están como se dice “al pie del cañón”, dirigiendo con eficacia y responsabilidad los destinos de sus respectivos países.

Ejemplos hay muchos. Joe Biden de los Estados Unidos, Shimon Perez de Israel, Giorgio Napolitano de Italia, Roberto Mugabe de Zimbabue. Y como olvidar a la reina Isabel de Inglaterra quien, aunque no gobierna directamente, las decisiones políticas deben ser autorizadas por ella.

En la obra “La República” del filósofo Platón, se refiere a las personas mayores de edad y afirma que es la etapa en la que el ser humano alcanza las más óptimas virtudes humanas, tales como la prudencia, la sagacidad, la discreción y el buen juicio. La vejez, según Platón, tiene sus ventajas, pues con el decaimiento del cuerpo y con él sus capacidades y placeres, la reflexión se facilita y es más sencillo lograr una actitud contemplativa lo cual, contrario a ser considerado como un mal, es considerado un bien.

En un ensayo sobre la vejez escrito por Miguel Camilo Pineda de la universidad de Bogotá, Colombia, se pregunta si realmente la vejez es buena o mala. Y se responde: “En primer lugar entre los males de la vejez es ejercitarse en la reflexión y en tomar una actitud de apertura y no de rechazo ante las inevitables situaciones que trae la naturaleza, para que estos azares de la vida no perturben la felicidad propia.

Una actitud de apertura y no de rechazo que deben tomar en cuenta todos los que, de alguna manera, están sujetos a las críticas de las mujeres y hombres en su mayoría de edad. Lo peor es los denuestos y burlas con que se pretende minimizar las declaraciones basadas en la experiencia que dan los años, en especial si esas experiencias llevan la sana intención de remediar los males ocasionados por un falso comportamiento tanto en lo político, en lo económico, en lo educativo, en la salud y en la seguridad de la población.

La vejez, tal como se reconoce en las tradiciones de nuestros pueblos aborígenes, es la voz de la sabiduría y como tal debemos respetarla y no desconocerla. 

Junio 08 de 2022.

miércoles, 1 de junio de 2022

OTRA CALAMIDAD: LA VIRUELA DEL MONO

Por si no fuera suficiente para los males que aquejan a la humanidad, ahora, además de la pandemia del Covid-19 que no acaba de erradicarse, aparece otra enfermedad llamada “viruela del mono” originada en un país africano y que se ha propagada en varias naciones de Europa. Los contagios han causado alarma en las instituciones de salud, por lo que se recomienda medidas sanitarias a fin de evitar su propagación.

Aunque este padecimiento no tiene consecuencias graves y las personas infectadas se alivian en unos cuantos días, el solo hecho de padecerlo causa inquietud debido a que en el pasado la epidemia de la viruela negra fue mortal dejando millones de muertos en todo el mundo. En América, a raíz de su descubrimiento y conquista, los grupos indígenas fueron contagiados de ese mal, sobre todo en nuestro país con la presencia de los contingentes españoles.

La península de la Baja California no fue la excepción. Los misioneros jesuitas que llegaron en 1697 y permanecieron durante 70 años en la región, dieron fe de los estragos causados por la viruela entre los neófitos radicados en las misiones, a tal grado que a juicio de algunos cronistas esa fue la causa —junto con otras enfermedades— de la desaparición de esos antiguos habitantes de la península.

Los indios californianos debido a su aislamiento habían evitado ciertos padecimientos que después fueron portadores soldados y marineros que llegaron a California en el siglo XVIII. Enfermedades como la viruela, el sarampión, la sífilis y la tifoidea causaron la muerte de innumerables californios. En los años de 1709 y 1710 se presentó un grave padecimiento de la viruela la que según el padre Miguel Venegas “acabó con casi todos los párvulos y muchos adultos de las misiones”.

Relata Ignacio del Río que “los organismos de los indios se encontraban totalmente desprovistos de defensas contra estas enfermedades que no causaban mayores efectos entre la población forastera, pero que, en cambio, entre los naturales californios resultaban siempre de fatales consecuencias. Baegert refiere que en 1763 un español que había estado enfermo de viruela regaló a un indio un pedazo de paño, lo que fue suficiente para que en un plazo de tres meses contrajeran la enfermedad y murieran más de cien californios en una sola misión”.

La viruela que diezmó la población indígena también hizo acto de presencia en los primeros años del siglo XIX en la península californiana. En los años de 1805 y 1806, la enfermedad fue un problema serio para el gobernador Felipe de Goicochea, por lo que solicitó al virrey don José de Iturrigaray la presencia de un cirujano médico que lo fue don José Francisco Araujo, quien al llegar a Loreto y darse cuenta del peligro de los contagios le pidió al gobernante que solicitara al virrey le enviara el pus de la vacuna a fin de aplicarla a los enfermos.

Con el remedio a la mano Araujo atendió a los enfermos por lo que bajó el número de contagiados. También en el año de 1844 la viruela se presentó en la península tal como lo refiere Manuel Clemente Rojo. Dice que el gobernante mandó traer la vacuna de Mazatlán y decidió ponerla él mismo a los enfermos pero “comenzaron a notar que a todos aquellos a quienes vacunaban les daban las viruelas malignas y no escapaba ninguno… con esto se retrajo la gente de ir a vacunarse y entonces el jefe político hacia que se los llevaran a la fuerza, los vacunaba y los despachaba a morir…”.

“El modo que tenía de administrar la vacuna era insertar, en una aguja gruesa, una mecha de algodón que humedecían en el pus y luego, como quien cose un lienzo, pasaban esta aguja entre cuero y carne del vacunado, cortaban el pabilo dejándole la mecha adentro, y a los pocos días alma a la eternidad”.

Clemente Rojo termina diciendo que el resultado fue que cuando comenzó la operación de la vacuna había en el puerto de La Paz más de 600 almas. Después no quedaron arriba de doscientas. Desde luego eso fue en el pasado. En la actualidad el método de vacunación contra las diferentes enfermedades evita su propagación protegiendo a la población en general, sin temores por su aplicación. 

Mayo 25 de 2022.

jueves, 19 de mayo de 2022

LOS ORÍGENES DEL TOTALITARISMO

Anne Aplebaum, es la autora del libro “El ocaso de la democracia” en el que dice que las democracias occidentales están bajo asedio y el auge del autoritarismo, una cuestión que debería preocuparnos a todos.

La semana pasada en Letras Libres apareció un artículo titulado “Por qué debemos leer a Annah Arendt ahora” y lo justifica diciendo: “Cuando Los orígenes del totalitarismo” se publicó en 1951, el pesimismo de Arendt parecía exagerado para aquel momento de prosperidad. Setenta años más tarde, sus preocupaciones han cobrado una inquietante vigencia”.

El libro de Arendt se ubica dentro de las teorías normativas de las ciencias políticas, en especial analizando las corrientes contemporáneas dedicadas a estudiar las consecuencias de los socialismos y nacionalsocialismos. Estas teorías ponen su atención en la libertad individual y grupal frente al poder estatal. Y con el tema de la progresiva limitación de las libertades fundamentales a través de la manipulación de la ley.

En un detallado análisis, Annah ejemplifica los totalitarismos con los gobiernos de Stalin y Hitler. El desconocimiento de la ley, la anulación progresiva de los derechos y libertades civiles, la omisión de los derechos del hombre, son recursos utilizados por los gobiernos totalitarios para la dominación individual y social.

Alemania en la época del nazismo como Rusia con Stalin, promulgaron nuevas leyes no para buscar el bienestar de los individuos, sino más bien con el fin de someter a la sociedad a un nuevo poder. Annah enumera algunas de las características del totalitarismo: el dictador o líder totalitario debe mentir a fin de mantenerse en el poder, establece mecanismos de sucesión en caso de la falta absoluta del líder, asegurando el monopolio del poder; desprecia las riquezas naturales e industriales del país; la economía pasa a un segundo plano; anula de manera progresiva los derechos y libertades civiles y el establecimiento de un Estado permanente de ilegalidad.

Anne Aplebaum, es la autora del libro “El ocaso de la democracia” en el que dice que las democracias occidentales están bajo asedio y el auge del autoritarismo, una cuestión que debería preocuparnos a todos.

La semana pasada en Letras Libres apareció un artículo titulado “Por qué debemos leer a Annah Arendt ahora” y lo justifica diciendo: “Cuando Los orígenes del totalitarismo” se publicó en 1951, el pesimismo de Arendt parecía exagerado para aquel momento de prosperidad. Setenta años más tarde, sus preocupaciones han cobrado una inquietante vigencia”.

El libro de Arendt se ubica dentro de las teorías normativas de las ciencias políticas, en especial analizando las corrientes contemporáneas dedicadas a estudiar las consecuencias de los socialismos y nacionalsocialismos. Estas teorías ponen su atención en la libertad individual y grupal frente al poder estatal. Y con el tema de la progresiva limitación de las libertades fundamentales a través de la manipulación de la ley.

En un detallado análisis, Annah ejemplifica los totalitarismos con los gobiernos de Stalin y Hitler. El desconocimiento de la ley, la anulación progresiva de los derechos y libertades civiles, la omisión de los derechos del hombre, son recursos utilizados por los gobiernos totalitarios para la dominación individual y social.

Alemania en la época del nazismo como Rusia con Stalin, promulgaron nuevas leyes no para buscar el bienestar de los individuos, sino más bien con el fin de someter a la sociedad a un nuevo poder. Annah enumera algunas de las características del totalitarismo: el dictador o líder totalitario debe mentir a fin de mantenerse en el poder, establece mecanismos de sucesión en caso de la falta absoluta del líder, asegurando el monopolio del poder; desprecia las riquezas naturales e industriales del país; la economía pasa a un segundo plano; anula de manera progresiva los derechos y libertades civiles y el establecimiento de un Estado permanente de ilegalidad.

Varios países dirigidos por populistas y autócratas son, por sus características gobiernos totalitarios. China, Rusia, Corea del Norte, Turquía, Venezuela, Cuba, Nicaragua y nuestro país, México, está por incluirse. Pero debemos admitir que algunos de ellos han logrado avances económicos y tecnológicos como son los casos de China, Rusia y Corea del Norte.

En México, la implantación de una dictadura la ha frenado la pandemia del Covid-19, la crisis económica, los asesinatos, los feminicidios la inseguridad y las tensas relaciones con países del exterior. Y es que las dictaduras lo son en la medida que logran sortear los problemas sociales y políticos, aunque sea en menoscabo de los principios democráticos.

El analista Moisés Naim dice que “en todos los continentes las democracias se han debilitado, mientras que las dictaduras están en auge abarcando el 70 % de la población mundial”. Y esto ha sido motivado, entre otras cosas por la pandemia del Covid-19 y la crisis financiera mundial. A lo anterior hay que sumarle el grave problema del calentamiento global y el reciente encuentro bélico entre Rusia y Ucrania.

Ocupados en los asuntos de primer orden, muchos países desatendieron los caminos democráticos, y por ello un grupo de líderes autoritarios se apropió de gran parte de las democracias del mundo.

A Annah Arendt le llamaba mucho la atención la pasividad de tanta gente frente a las dictaduras; la disposición de creer mentiras y propaganda. Así, las masas “lo creen todo y no creen nada; creen que todo era posible y que nada era cierto”.

Tanto Annah Arendt en el pasado y Anne Aplebaum en el presente, plantean los graves problemas del totalitarismo y el ocaso de las democracias. Ayer como hoy se utilizan las teorías de la conspiración, la polarización social, el poder avasallador de las redes sociales e incluso el sentimiento de nostalgia por el pasado. Para allá va México si nos descuidamos.

Mayo 18 de 2022.

domingo, 15 de mayo de 2022

LOS SALDOS DE UNA CONMEMORACIÓN

Han pasado 487 años y nuestra ciudad recordó el arribo a esta península de Hernán Cortés el 3 de mayo de 1535 y del nombre que le puso al sitio donde desembarcó: Puerto y Bahía de Santa Cruz. Así se asienta en el acta de posesión que ha llegado hasta nuestros días.

Como en años recientes, los actos conmemorativos fueron semejantes. Simulacro del desembarco de Cortés cada vez con más de ficción que realidad, las conferencias a cargo de historiadores como Eligio Moisés Coronado, Carlos Lazcano y Cristian Duverger, exposiciones y un conversatorio en el Centro Municipal de las Artes. Además, los eventos artísticos en el malecón en los primeros días de mayo.

Y respecto a la fundación de nuestra ciudad, el historiador Pablo L. Martínez aseguró que fueron cinco las fundaciones, la primera en 1535, la segunda en 1596 por Sebastián Vizcaíno quien le puso el nombre de La Paz, la tercera por Isidro de Atondo y Antillón en 1683 que la llamó Nuestra Señora de Guadalupe de California, la cuarta cuando el padre jesuita Jaime Bravo fundó la misión de Nuestra Señora del Pilar de La Paz en 1720 y por último la quinta, con los primeros colonos que se establecieron en forma definitiva en este lugar, en 1811.

A la fecha existe la duda sobre el lugar o lugares de la bahía de La Paz donde hicieron contacto con los indígenas, aunque es de creerse que fue a un lado donde había agua, la necesaria para satisfacer las necesidades de los nativos. Ninguno de los supuestos fundadores dejó indicios de ellos, por lo que pudo ser en la desembocadura de los arroyos que atraviesan la ciudad y de los palmares, como los mentados “palmares de Abaroa”

Corre la versión de la existencia de un antiguo pozo a un lado del arroyo que desemboca a un lado del hotel Los Arcos construido por los acompañantes de Cortés, mismo que surtió de agua durante un poco más de un año que permanecieron en el lugar. Y caso parecido fue cuando el padre Jaime Bravo fundó la misión: “Reconociose también paraje a propósito para fundar la misión iglesia y vivienda, que se halló muy a propósito en una loma alta, que domina las playas a tiro de escopeta corta del aguaje, y de suelo duro y llano con un mesa muy espaciosa”.

En el año de 1683, Isidro de Atondo y Antillón dijo en sus memorias que “Hallaron un pozo de agua dulce, que por orden de dicho señor almirante se ahondó y alegró de modo que mana bastante agua para la gente, y un palmar que tendrá como hasta doscientos, de los cuales el señor almirante mandó cortar una y que se labrase en ella una santa cruz y se pusiese sobre un cerrito como a un tiro de arcabuz de la orilla”.

Todo lo anterior nos da una idea del lugar donde Fortún Jiménez desembarcó y también Cortés, quien debió haber encontrado los restos y equipo de los marinos que perdieron la vida a manos de los indígenas. Así también lo debió haber hecho Sebastián Vizcaíno y tantos otros que llegaron antes de la llegada de los misioneros jesuitas en el año de 1697.

En mis libros “La Paz y sus historias” y “Aconteceres de Baja California Sur”, hago mención de Hernán Cortés y su permanencia en Santa Cruz. Y en referencia a la conmemoración, escribí “Son los días en que se menciona a Hernán Cortés, como el personaje principal de ese hecho histórico. Pero pasados los festejos nadie se acuerda de él, como si ello y el reconocimiento estuvieran vedados para los bajacaliforniianos”.

El hecho mismo de dar a conocer al mundo esta nueva tierra descubierta y sus propósitos de colonización lo hacer merecedor a algo más que los festejos anuales. Después de más de 500 años de la leyenda negra forjada a su alrededor, criticando lo bueno o lo malo de sus acciones, los habitantes de la península California debemos honrarlo como lo que fue: el fundador de la ciudad de La Paz.

En el remozado malecón existen varios lugares apropiados para levantar un monumento a su memoria, pero quizá el más adecuado sea en la desembocadura del arroyo frente al hotel Los Arcos. Espero vivir para contemplarlo. 

Mayo 11 de 2022.

jueves, 5 de mayo de 2022

LOS DIMES Y DIRETES EN EL CONGRESO DE LA UNIÓN

“Han pasado veinte años y sin embargo los fantasmas que surgieron en 1988 aún parecen rondarnos: van y vienen, ríen ante nosotros; se escabullen, vuelven a brincar en el momento menos pensado; se revuelcan recordándonos que ahí siguen, que no han desaparecido y que todavía tienen arrestos para hacernos tropezar” (Martha Anaya, prólogo de su libro “1988, el año en que calló el sistema”).

En ese año, la sucesión presidencial estaba en disputa entre Carlos Salinas de Gortari, del PRI, Manuel J. Clouhtier, del PAN y Cuauhtémoc Cárdenas, del Frente Democrático Nacional. Las elecciones del 6 de julio de 1988 corrieron a cargo de la Comisión Federal Electoral que presidía su presidente José Newman Valenzuela, registro dependiente de la Secretaría de Gobernación cuyo titular era Manuel Bartlett Díaz.

La participación ciudadana fue normal fuera de pequeños incidentes que no llegaron a mayores. Pero el problema se inició cuando, en espera de los resultados, la computadora central dejó de funcionar y con ello la recopilación de las votaciones de todo el país. Lo anterior originó la desconfianza de los partidos opositores al PRI y al gobierno de Miguel de la Madrid acusándolos de “callar el sistema” a fin de darle el triunfo a Salinas.

Desde esa época, la institución encargada de los comicios fue objeto de críticas sobre todo por la intervención del gobierno en ellas. Ello dio origen a una reforma en el año de 1990, con la creación del Instituto Federal Electoral (IFE) junto con una nueva legislación reglamentaria que fue el Código Federal de instituciones y Procedimientos Electorales (COFIPE).

Sin embargo, el IFE todavía era controlado por la autoridad federal dado que el presidente del Consejo lo fue Francisco Gutiérrez Barrios, en ese entonces Secretario de Gobernación. No fue sino hasta el año de 1996 cuando alcanzó su independencia plena respecto al Poder Ejecutivo. El Consejero Presidente fue un ciudadano elegido por las dos terceras partes de la Cámara de Diputados.

Al IFE le tocó organizar las elecciones federales para presidente de la república en el año 2000, cuando por primera vez en más de 70 años hubo alternancia en el poder con la llegada de Vicente Fox Quezada del Partido Acción Nacional. Y también en el 2006 con el triunfo de Felipe Calderón, también del PAN. Por cierto, esa elección fue la más competida en la historia moderna de México.

Luis Carlos Ugalde, Consejero Presidente del IFE, escribió un libro en el que dio a conocer las singularidades de esa elección, más que nada por el estrecho margen de ventaja del candidato Felipe Calderón sobre Andrés Manuel López Obrador, del PRD. De los resultados, tanto Calderón como López Obrador estaban prácticamente empatados. “La elección estaba tan cerrada que el conteo rápido del Instituto Federal Electoral era incapaz de identificar con plena certeza, cuál de los dos candidatos había triunfado en la elección para Presidente de la República”.

Después de varios días de protesta por parte del PRD por la tardanza en emitir el fallo, los resultaos fueron 15 millones 284 votos para Felipe Calderón y 14 millones 756,350 votos para López Obrador. Una diferencia de 243, 934 votos. Así las cosas, el Tribunal Electoral declaró válidas las elecciones y como Presidente de la República a Felipe Calderón.

En el mes de febrero de 2014 se creó el Instituto Nacional Electoral en sustitución del IFE. Su primer presidente fue y lo sigue siendo Lorenzo Córdoba Vianello y a él le tocó organizar las elecciones en el año de 2018 con el triunfo de Andrés Manuel López Obrador para la presidencia de la república.

A partir de 1988, cuando se “cayó el sistema” se iniciaron las protestas en contra de las autoridades electorales y prosiguieron en el 2000 y en el 2006. Los diputados y senadores de los partidos unos a favor y otros en contra, como dice la canción “se agarraron a balazos” defendiendo a sus candidatos. Y ese encono vuelve a presentarse en la presente administración de López Obrador, con motivo de la revocación de mandato, la reforma a la ley eléctrica, la ley minera y en estos días las reformas al Instituto Nacional Electoral.

La semana pasada el diario El Universal organizó un homenaje a Porfirio Muñoz Ledo con la presencia de connotados personajes de la vida política de nuestro país, entre ellos Ricardo Monreal, Beatriz Paredes Rangel, Ifigenia Martínez, Diego Valadez, Lorenzo Córdoba, Amalia García y Dante Salgado. Al tomar la palabra Diego Valadez dijo, entre otras cosas: “Hoy padecemos los efectos de un declive institucional que dificulta la gobernabilidad y con ello se enconan fenómenos como la corrupción, la violencia, la injusticia y la desigualdad. La degradación progresiva de las instituciones tiene como causa el hiperpresidencialismo, que se ha vuelto un obstáculo para la gobernabilidad democrática de México”.

Un buen mensaje para tirios y troyanos que andan a la greña en el Congreso de la Unión. 

Abril 04 de 2022.