Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

lunes, 2 de enero de 2023

LOS BUENOS DESEOS PARA EL 2023

    Está por terminar un año que no le fue bien a la humanidad debido a sucesos que entorpecieron el equilibrio económico y social de los pueblos. La lista es larga de enumerar, pero pensamos que, a pesar de todo, la vida sigue esperanzados en un futuro mejor.

    Y qué mejor que pensar en poder resolver los problemas que nos afectaron como habitantes de un país y desear lo mejor para 2023. Lo primero, unificarnos en intenciones y dejar a un lado la división entre buenos y malos, entre conservadores y liberales, entre los que creen a ciegas y los conscientes, entre los fanáticos y los de razón.

    Así, en comunión de intereses, con el pensamiento fijo en reencontrar el camino que lleve a México a buen puerto, nuestros deseos a corto plazo deben ser aquellos que han obstaculizado el desarrollo económico y sobre todo, la pésima influencia de la política en los destinos del país.

    En lo económico, lograr que el gobierno apoye a la iniciativa privada, empresarios en especial, para incrementar las inversiones creando muchas fuentes de trabajo y permitir que el capital extranjero, con las restricciones necesarias, participe en sectores importantes como la automotriz y la energética. Todo ello para abatir la inflación y elevar el PIB en México.

    2022 fue un año sangriento con más de 120 mil asesinatos, muchos de ellos en masacres donde perdieron la vida culpables e inocentes. La política de abrazos resultó contraproducente porque permitió a las bandas criminales actuar sin contrapesos. Se necesita que el gobierno refuerce las medidas de seguridad aumentando los cuerpos policiales, tanto estatales como municipales y capacitándolos para enfrentar mejor a los cárteles de las drogas.

    La situación política de nuestro país está en crisis debido a los agandalles del partido Morena en las cámaras de diputados y senadores que valiéndose de su mayoría ha tratado de aprobar iniciativas sin el análisis correspondiente. Han sido los casos de la reforma eléctrica y del Instituto Nacional Electoral. Ojalá que en el 2023 los morenistas actúen con respeto a la ley y desechen el plan B que pone en riesgo la autonomía del INE.

    En lo que respecta a las relaciones con otros países, sobre todo de América Latina, y en las que nuestro presidente ha sido criticado duramente por sus opiniones, como es el caso actual del gobierno del Perú, defendiendo al presidente destituido, es oportuno el deseo de que nuestro mandatario vuelva sus ojos a la Doctrina Estrada promovida en 1930 por el entonces Secretario de Relaciones Exteriores Genaro Estrada, que dice: “La doctrina se manifiesta en contra de que los países decidan si un gobierno extranjero es legítimo o ilegítimo y del no intervencionismo en asuntos de otras naciones”

    Y como nuestro presidente es muy afecto a ejercer su autoridad como es el caso de tratar de imponer al candidato —corcholata— en las próximas elecciones del 2024, debemos aspirar a que deje de involucrarse en temas que son de la incumbencia de los partidos. Actuar así como lo está haciendo es atentar contra la democracia del país.

    El año que termina fue nefasto para los periodistas. Aparte de los asesinatos de doce de ellos, el odio que emana de la presidencia de la república causa un clima de tensión entre la población dejando inermes a los que ejercen ese medio de comunicación masiva. Tal es el caso último del fallido asesinato del periodista Ciro Gómez Leyva. Debemos pedir al presidente López Obrador que cese sus ataques no solamente a los periodistas sino también a los opositores de su gobierno.

    Por último, pedirle al presidente se ocupe de los graves problemas por los que atraviesa el país echándole la culpa a los conservadores, a los neoliberales, a los fifís, a los gobiernos pasados. Que deje atrás las mentiras, la polarización del pueblo, la soberbia, las actitudes autoritarias, y en cambio proclame la unidad de los mexicanos, porque solo así se logrará caminar hacia un futuro más prometedor.

    A todas las familias de la California Mexicana mis mejores deseos por su bienestar y un año pleno de realizaciones.

Diciembre 28 de 2022.

viernes, 25 de noviembre de 2022

LOS VATICINIOS DE UN DICTAODR

    El pasado día 20, como todos los años, se conmemoró el inicio de la Revolución mexicana en todo nuestro país. Se recordó a Francisco I. Madero y a los que con él llevaron adelante la oposición armada contra el general Porfirio Díaz.

    La historia nacional ha recreado los acontecimientos que tuvieron lugar antes y después de la Revolución, con personajes como los hermanos Flores Magón, del Partido Liberal Mexicano y después con la férrea oposición de Francisco Villa y Emiliano Zapata, entre otros.

    Dos años antes, en 1908, el periodista norteamericano J. Creelman fue recibido por el general Díaz. En conversación con el presidente tuvo la oportunidad de comprobar en que forma en que forma se combinaba un autocrático gobierno y las alabanzas a un ideal democrático.

    Ralph Roeder en su libro “Hacia el México moderno: Porfirio Díaz” dice que: “El reportaje se revistió de valor histórico, porque en el curso de la conversación, el general Díaz se dignó defender su dictadura y anticipar al periodista su abdicación a favor de la democracia”.

    Aquí sus palabras: “Hemos conservado la forma republicana y democrática de gobierno. Sin embargo hemos adoptado una política patriarcal en la actual administración de los negocios de la nación, guiando y restringiendo las tendencias populares, con una fe completa en que una paz forzada permitirá a la educación, a la industria y al comercio desarrollar elementos de estabilidad y unidad en un pueblo que es por naturaleza inteligente y sensible”.

    Y remató: “He esperado pacientemente el día en que el pueblo de la República Mexicana estuviera preparado para escoger y cambiar sus gobernantes en cada elección, sin peligro de revoluciones armadas y sin daño para el crédito y el progreso nacionales. ¡Creo que ese día ha llegado ya!

    Las opiniones del general Díaz causaron expectación en todo el país y los grupos opositores se organizaron en partidos políticos, uno de ellos bajo el lema de Sufragio Efectivo No Reelección. Los resultados fueron los previstos porque se obligó al dictador a renunciar y la aceptación de Francisco I. Madero como presidente de la república.

    Y aunque el cambio se vio frustrado por la traición de Victoriano Huerta originando un nuevo movimiento armado, lo cierto es que a partir de 1917, el respeto a la Constitución y la No Reelección fueron los garantes de un país en constante progreso hasta la fecha.

    Hubo intentos de permanencia en el poder por algunos mandatarios —Obregón, Alemán, Salinas de Gortari— pero los antecedentes dejados por los que lucharon en el pasado, lo impidieron.

    En el México de hoy, muchos comentaristas políticos creen que el presidente López Obrador pretende perpetuarse en el poder. Lo justifican por el sometimiento del Congreso de la Unión y de la Suprema Corte de Justicia. Lo vaticinan cuando quiere desaparecer al INE y buscar el apoyo incondicional de las fuerzas armadas.

    Y lo peor, en sus afanes de dominio ha polarizado a los mexicanos dividiéndolos entres buenos y malos, entre conservadores y adictos a la cuarta transformación. Para él los opositores son hipócritas, cretinos, oligarcas, racistas, clasistas y además fifís. Ofensas que solo llevan el intento de desprestigiar a los contrarios los que, por cierto, algunos son intelectuales y políticos de prestigio, y no digamos de periodistas canalizadores de la verdad.

    Así las cosas, cuando López Obrador afirma que las dictaduras no garantizan la paz y que su gobierno cuenta con el respaldo de la mayoría de los mexicanos. ¿Porque entonces no gobierna para todos y solo por los treinta millones que votaron a su favor en el 2018?

    Los mexicanos buscamos reencontrar el camino que nos lleve de nueva cuenta por los caminos de la democracia y la unidad de propósitos, en un ambiente de concordia y paz, alejados de autoritarismos y ansias de poder generadores de autocracias y dictaduras. 

Noviembre 23 de 2022.

martes, 22 de noviembre de 2022

EL DÍA DE LA CALIFORNIDAD

    Para mí el lunes pasado no fue un día cualquiera. Invitado por el presidente municipal de Los Cabos acudí a Cabo San Lucas a fin de estar presente en el acto conmemorativo del Día de la Californidad, evento realizado en el Sector Naval de esa población. Pero, además, porque me fue entregado un Reconocimiento por el “Estudio, difusión y fortalecimiento de la cultura originaria de la California Mexicana”.

    Pero no fui el único en recibir esta distinción. También se hicieron merecedores Rosa María Mendoza Salgado, Armando Trasviña Taylor, Gilberto Ibarra Rivera, Hugo Francisco Payén Izabal y en ausencia al distinguido historiador doctor Miguel León Portilla. La presencia de su esposa, la doctora Ascensión Hernández Triviño dio realce a este Día de la Californidad.

    Gracias a la buena disposición del H. Ayuntamiento de Los Cabo que aprobó esta conmemoración y de las asociaciones Raíces Cabeñas y Yenecamú fue posible que a partir del año de 2021 se iniciara el reconocimiento, cada 14 de noviembre, como el Día de la Californidad. Igual mérito de ello corresponde al cronista de Los Cabos, Gabriel Fonseca Verdugo, quien no ha escatimado esfuerzos para el mejor éxito de este evento.

    Los que tomaron la palabra, entre ellos el presidente municipal profesor Oscar Leggs Castro, hicieron énfasis en la necesidad de salvaguardar la identidad que nos heredaron nuestros antepasados y reafirmar los lazos de hermandad que nos une en un solo propósito: defender nuestra tierra de las acechanzas del exterior y coadyuvar al progreso de nuestra entidad.

    El concepto de californidad se define como la pertenencia a un lugar y la identificación con su historia, tradiciones, costumbres y defensa de las virtudes que les son propias como el respeto a los demás, la convivencia pacífica, la honestidad en las acciones y una similitud en las formas de pensar y de sentir.

    La californidad tiene sus raíces en el pasado pero deviene en el presente. A través de los siglos este vocablo tiene su origen a partir del descubrimiento de la península en 1534 y la defensa de los grupos indígenas —pericués, guaycuras y cochimies— a invasiones extrañas. Durante la estancia de los misioneros jesuitas, quienes fundaron misiones convertidas después en pueblos, la californidad comenzó a emerger entre los habitantes de esos lugares como señales de pertenencia.
    
    Pasados los años, en el periodo independiente, los californianos defendieron esta tierra de las invasiones extranjeras y de aventureros. Y fue en la segunda mitad del siglo XIX cuando la identidad se acentuó con la publicación de los primeros periódicos, cuyo contenido reflejaba los intereses sociales y culturales de los habitantes de la península.

    En el transcurso del siglo XX, además de la difusión de la cultura y las artes regionales, la población sudpeninsular pugnó para lograr sus derechos políticos, defendiendo el derecho de gobernarse por sí mismos. La presencia del Frente de Unificación Sudcaliforniana y periódicos como El Eco de California defendiendo el arraigo y el nativismo, fueron muestras identitarias de los bajacalifornianos.

    Y de nueva cuenta se renovó la californidad al convertirse nuestra entidad en estado libre y soberano a partir del año de 1974. Se afirmaron las raíces y se dio la apertura para que otros mexicanos llegaran a esta tierra y se identificaran con nosotros. Fueron los casos de los colonizadores de los valles de Santo Domingo y Vizcaíno, cuyos descendientes son ahora californianos por nacimiento y ponen sus esfuerzos al progreso de nuestro estado.

    Hoy, la californidad es un concepto hecho realidad que nos une y defiende contra los intentos de socavar lo que por tanto tiempo ha sido nuestro. Ante las ofensas de llamar Baja a nuestra península y Baja Sur a nuestra entidad, la californidad se hace presente para defender el nombre que por derecho histórico nos correponde: CALIFORNIA.

    En la conmemoración del “Día de la Californidad” se escucharon dos propuestas: Qué al archivo histórico del municipio de Los Cabos, se le imponga el nombre del doctor Miguel León Portilla. Y la otra, solicitar la intervención del gobierno del estado, para que se incluyan en los programas de estudio de la educación básica los conocimientos relacionados con la historia de la Baja California.

    Y la invitación para que los otros municipios de la entidad decreten el “Día de la Californidad” al igual que lo ha hecho el municipio de Los Cabos. 

Noviembre 16 de 2022.

martes, 15 de noviembre de 2022

NO NOS PONEMOS DE ACUERDO

    Mi estimado amigo Eligio Moisés Coronado ha estado divulgando hace meses la palabra California que aparece en comercios, empresas, instituciones privadas, como constancia de su identificación de nuestro estado. Lo hace en un intento de convencer a los habitantes de esta región de que es su nombre original avalado por la historia y motivo de identidad como californianos.

    La intención no es menor. Se trata de oponerse a que nuestro estado se llame Baja Sur, tal como se va siendo costumbre entre una parte considerable de la población, además de aparecer en diversos medios publicitarios y empresas públicas. Tal como lo dijo en una ocasión un periodista, llegará el momento que seamos “bajeños” en vez de californianos.

    El año pasado, varias asociaciones civiles del municipio de Los Cabos instituyeron el “Día de la Californidad” fijando como fecha de la conmemoración el 14 de noviembre de cada año. Ante la presencia de autoridades civiles y militares se reiteró el compromiso de defender nuestra identidad contra todo intento de socavarla insistiendo en que nosotros somos californianos de origen.

    Un grupo de escritores, periodistas, historiadores se han sumado a esta propuesta y están divulgado por los medios a su alcance el rechazo a que se utilicen otros vocablos denigrantes en vez del término California. Además, como un homenaje a los antiguos habitantes de la península, el grupo cultural del poblado El Triunfo, a través de diversas actividades —conferencias, exposiciones, artesanías— están reafirmando el sentido de pertenencia de todo lo que atañe a nuestras formas de ser y de pensar.

    Apenas hace unos días, gracias a su iniciativa, se inauguró el Museo del Vaquero de las Californias, como una muestra más de la importancia de salvaguardar las costumbres y tradiciones de esos rancheros los que, a base de tenacidad, han logrado ser parte del desarrollo económico de esta región de nuestro país.

    Por otro lado, existen publicaciones —libros, revistas, folletos— donde se explica la necesidad de evitar los síntomas de la transculturización como es el caso de la insistencia de utilizar el vocablo Bajasur en vez de Baja California Sur como es el nombre oficial de nuestro estado. Utilizando los medios electrónicos —Facebook, Twitter, Whats App, Messenger y otros— diversos cibernautas están insistiendo en utilizar el nombre de California para identificarnos.

    En lo particular, en mis libros Aconteceres de Baja California Sur, Pasado y Presente de la Antigua California y Visión de Sudcalifornia, han aparecido crónicas referentes a este problema de la pérdida de identidad y de cómo, las autoridades hacen caso omiso y no ponen remedio. En el primero de ellos, escribí:

    “Un gringo, con el aval del Fideicomiso de Turismo de La Paz, es el autor de la serie televisiva “Destination Baja Sur”, y hace días llegó a San José del Cabo para vanagloriarse del gran éxito que ha tenido ese programa a nivel mundial. Ante la presencia de funcionarios —nos gustaría saber quiénes estuvieron presentes— Bill Boyce, de la cadena televisiva NBC Sport se mostró eufórico por el éxito de este documental ya que ha sido visto por más de seis millones de espectadores”.

    En el año de 2016, el Archivo Histórico Pablo L. Martínez me publicó el libro “Pasado y presente de la Antigua California”. Entre las diversas crónicas apareció una con el título de “Estado de California, México”. En él dije de la conveniencia de cambiarle el nombre a nuestro Estado para llamarle California o bien Antigua California. Así no habría posibilidad de modificarlo o agregarle vocablos que no tienen razón de ser.

    Por supuesto, fue una opinión personal basada en los antecedentes históricos de esta región de México. Los agregados de Baja y Sur se dieron después de 218 años (1804-2022) y 48 años (1975-2022) con el agregado Sur a raíz de la conversión de Territorio a Estado. En cambio, el término California data de 1535 y a la fecha son nada menos que 487 años.

    Así es que por antigüedad somos californianos, habitantes de la California Mexicana. 

Noviembre 09 de 2022.

viernes, 21 de octubre de 2022

CARLOS LÓPEZ URRUTIA, UN RECUERDO

    Tengo tres recuerdos del doctor en historia Carlos López Urrutia. En el 2001 me obsequió el libro “El real ejército de California”; en el 2004 me hizo llegar “Vida de Joaquín Murrieta”, con la introducción, traducción y notas de él mismo. Y en el 2005 “Los insurgentes del sur” con el subtítulo “Los intentos navales argentino-chilenos por ayudar a la independencia de México.

    López Urrutia era de nacionalidad chilena. De joven emigró a los Estados Unidos donde estudió en la universidad jesuita de Santa Clara, California. Realizó estudios de posgrado y se doctoró en Estudios Latinoamericanos en la Universidad Interamericana de México. Fue catedrático de Menlo College en California y profesor residente en la Universidad de Oxford, de Inglaterra.

    Lo conocí cuando llegó a La Paz e hizo una visita al Archivo Pablo L. Martínez, en uno de los años en que yo era director de esa institución. Un intelectual amable —como en general son todos— y un profundo conocedor de la historia de Chile y su armada y también del pasado de la California norteamericana.

    En crónicas anteriores me he referido al contenido de los libros que hablan de Murrieta y de los insurgentes del sur. Los dos son importantes pues están ligados, de una u otra manera, a la historia de las Californias.

    Ahora que en nuestro país existe un fuerte debate relacionado con la participación del ejército en tareas de seguridad y se comenta la importancia de las fuerzas armadas en la defensa de la soberanía nacional, es oportuno recordar el papel que desempeñó otro grupo de oficiales y soldados a los que López Urrutia los llama “El Real Ejército de California”.

    El autor lo dice en el prólogo: “Esta es la historia del Real Ejército de California, de los hombres que integraron sus cuadros; de los jefes y oficiales que guiaron, dirigieron y crearon una nación; de las estructuras jerárquicas y físicas que se levantaron; la historia, en fin, de uno de los tres componentes, tal vez el más importante, de la colonización de California”.

    La historia de estos militares comenzó en el año de 1702, cinco años después de la fundación de la misión de Loreto, por el padre jesuita Juan María de Salvatierra. En ese año de 1702 ya existían 18 soldados radicados en ese lugar. En 1730 aumentó a 29 que guarnecían las misiones de la región. En 1767, la que se llamó Compañía de California estaba integrada por 60 soldados, un capitán y un teniente.

    En ese año de 1767, año de la expulsión de los jesuitas de la península, llegó a la península el capitán Gaspar de Portolá, quien venía acompañado de 50 elementos del regimiento de Dragones de España. Un año después, cuando se inició el poblamiento de la región al norte de la península, la expedición que partió de Loreto estuvo acompañada por 215 soldados de la Compañía Franca de Voluntarios de Cataluña.

    Dice López Urrutia que “esta primera expedición terrestre pasaría a la historia como una de las más exitosas que llegaron a California. En dos meses, consumiendo medias raciones, había llegado a su destino sin perder un solo soldado y sin un enfermo. El soldado de cuera había demostrado su capacidad pasando la mayor parte de cada jornada en su cabalgadura, comiendo solo tres tortillas al día, a veces sin dormir, en un desierto sin agua ni refugio por un espacio de dos meses”.

    En los años siguientes, al ocupar los puertos de San Diego, Monterey y San Francisco y establecer presidios en ellos, para defensa de esos lugares y las misiones fundadas por los franciscanos, la presencia de los soldados fue indispensable para el éxito de la colonización.

    Hasta el año de 1821, las Californias dependieron del gobierno español, al igual que el llamado Real Ejército de California. Con la independencia de México, el poder gubernamental y la milicia formaron parte de nuestra nación.

    Como un dato curioso, los soldados usaban coleta. Obedeciendo órdenes superiores tuvieron que cortársela. Dice Juana Machado en sus memorias, que después de cumplir con la orden, su padre entró a la casa con la trenza en las manos con una cara muy triste y se la entregó a su esposa que también estaba con la cara compungida. “Mamá miró la trenza y se lanzó a llorar”. 

Octubre 19 de 2022.

jueves, 13 de octubre de 2022

ILDEFONSO GREEN Y LAS HUELLAS ANCESTRALES

    En la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres de la ciudad de La Paz, se encuentran los restos mortales de Ildefonso Green Ceseña, desde el año de 1986. Se hizo merecedor de esta distinción por su participación en los movimientos revolucionarios en nuestra entidad en los siglos XIX y XX.

    Una de sus hazañas tuvo lugar cuando en 1853 el filibustero William Walker se apoderó de La Paz con intenciones de fundar una nueva república. Ildefonso se puso al frente de un contingente armado para hacerle frente, lo que originó que el invasor abandonara la península.

    Participó en la Guerra de Reforma defendiendo al lado de Mauricio Castro la vigencia de la Constitución de 1857. Estuvo al lado del general Manuel Márquez de León, cuando este se opuso al gobierno del presidente Porfirio Díaz y dio a conocer el Plan Revolucionario de El Triunfo en el año de 1879. Todavía, a principios del siglo XX, hizo acto de presencia en la Revolución Mexicana apoyando el movimiento de Venustiano Carranza en nuestra entidad.

    Hubo una época, a finales del siglo XIX, en la cual Ildefonso se retiró del activismo revolucionario a fin de dedicarse a negocios privados, entre ellos la ganadería y la pesca. Se asegura que integró una armada para dedicarse a la explotación de placeres perlíferos, al igual que otros lo hicieron a lo largo de la península. Pero también se dedicó a la caza de ballenas.

    En el libro de Rosa María Mendoza Salgado, “Huellas ancestrales”—2ª edición—publicado recientemente, en las páginas 95 y 96, se hace mención de la captura de dos ballenas por Ildefonso, tal como lo menciona el periódico “La voz de California” del mes de febrero de 1883. Y la comercialización del aceite de esos animales. Quizá fue el único dedicado a esta actividad pesquera, ya que no tenemos referencia de otros armadores que hicieran lo mismo.

    Lo que sí es verdad fue la caza de ballenas en el norte de la península por barcos extranjeros. En el periodo de 1856 a 1869 se sacrificaron no menos de 30 mil de esos cetáceos. Aprovecharon el arribo de estos a las bahías de la península, como la de Ojo de Liebre, bautizada como Laguna Scammon por uno de los depredadores.

    El libro de Rosa María tiene como antecedente el primer libro publicado con ese nombre en el año de 2001. El actual, aumentado en sus páginas con un total de 254, describe con más amplitud la historia familiar de la autora y también de las costumbres y formas de vida de esa época, en las que la ganadería, la agricultura, la pesca y el comercio fueron las fuentes económicas de esa región sureña.

    La información aparecida en “Huellas ancestrales” en su primera edición del 2001, no pasó desapercibida por los autores de la obra que lleva el nombre de “Historia cultural e imágenes de San José del Cabo” escrita por los historiadores Edith González Cruz, Ignacio Rivas Hernández y Luis Arturo Torres Rojo, en el año de 2013.

    Un dato que incluye dice “Rosa María Mendoza Salgado. Los abuelos fueron José María Mendoza Wilkes y Prisciliana Mouet Ceseña, quienes se casaron en el año de 1900 y vivieron en una casa ubicada en la calle Mijares, cerca del único hotel que había en la Villa de San José del Cabo”. Además, en el contenido del libro se encuentran varias notas de pie de página mencionando a la autora.

    Y, por supuesto, “Huellas ancestrales” aparece en la bibliografía del citado libro, lo cual es una satisfacción para Rosa María merecedora de reconocimiento por su aportación a la historia de esa población del sur peninsular. 

Octubre 12 de 2022

viernes, 7 de octubre de 2022

LOS GOBERNADORES DE LAS CALIFORNIAS

    
    En el año de 2003, la historiadora María Luisa Rodríguez Sala publicó el libro “Los gobernadores de las Californias, 1767-1804”, con el prólogo del doctor David Piñera Ramírez.

    Tomando como antecedente la expulsión de los misioneros jesuitas y el arribo de Gaspar de Portolá como primer gobernador de las Californias, la autora hace un recuento detallado de los personajes que gobernaron las llamadas Californias —la Alta y la Baja— hasta el último en la figura de Diego de Bórica hasta el año de 1799, cuando solicitó licencia por enfermedad.

    En su lugar ocupó el puesto en forma interina José Joaquín de Arrillaga, quien permaneció al frente de las Californias hasta el año de 1804 cuando se dividieron en la Alta y la Baja. Arrillaga quedó al frente de la primera y Felipe de Goicochea de la segunda.

    Al respecto, dice la autora que “Fue esta situación geográfica y política la que marcó el inicio del poblamiento y desarrollo de la Alta California, que vendría a marcar su destino de asimetría económica frente a la potencialidad de un territorio mucho más rico para el desarrollo agrícola, ganadero y minero, que conformaría el auge de la actual California norteamericana”.

    A través del libro de Rodríguez Sala desfilan los nombres de los gobernadores a partir de Gaspar de Portolá: Lo sucedieron Matías de Armona, Felipe Barry, Felipe de Neve, Pedro Fagés, José Antonio Romeu, José Joaquín de Arrillaga y Diego de Bórica.

    Por supuesto, cada uno de ellos realizó sus programas de gobierno atendiendo los requerimientos de la población y los procesos de la colonización, de las desavenencias entre el poder militar y el religioso debido a la fundación de nuevas misiones a partir de la de San Diego de Alcalá. A Felipe de Neve le tocó el cambio de la capital de las Californias de Loreto a Monterrey y la promulgación del Reglamento Provisional de las Californias.

    La historia de las Californias es interesante no solamente en el periodo de la presencia de los misioneros jesuitas hasta el año de 1767, sino muchos años después tal como lo divulga la doctora Rodríguez Sala. Y también otros autores tratan esta parte de la historia como Carlos López Urrutia en su libro “El Real Ejército de California”, Antonio María Osio en su obra “The history of Alta California” y, desde luego, la “Historia de la Alta California de Pablo L. Martínez.

    Este libro de don Pablo merece reeditarse. Su contenido es veraz, ya que es el resultado de una exhaustiva investigación en archivos de la Unión Americana, como la biblioteca Bancroft, de la Universidad de California, en Berkeley. “Recorrí la entidad —dice don Pablo— durante un año, de Sur a Norte y de Este a Oeste, con el fin de captar el mayor número de datos geográficos posible, visité obras materiales, puertos, centros culturales y museos, en donde obtuve gran cantidad de material documental y gráfico, así como información en el aspecto bibliográfico, todo lo cual me resultó de inmensa utilidad”.

    Se ha hecho costumbre de los que escriben la historia de esta región de México, se refieran a los aconteceres de la Baja California, desde los primeros pobladores —pericúes, guaycuras, cochimíes— pasando por las primeras expediciones marítimas a partir de Hernán Cortés y la presencia de los misioneros jesuitas, franciscanos y dominicos.

    A partir de esa época, la historia es un tanto desconocida en relación a los hechos relacionados con el desarrollo de lo que hoy es la California norteamericana, una historia cuyo contexto general importa, por las consecuencias que resultaron al crearse una infraestructura más allá de la existente en la Baja California.

    Es por eso de la importancia de los libros que he mencionado. Resulta interesante conocer como actuaron los gobernadores militares de las Californias, a partir de nuevo régimen político que sustituyó al que detentaban los misioneros jesuitas hasta el año de 1767.

Octubre 05 de 2022.