Vida y obra
Presentación del blog
A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.
De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.
No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.
Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.
Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.
Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.
Gerardo Ceja García
Responsable del blog
miércoles, 18 de agosto de 2021
LA CIENCIA, SIEMPRE LA CIENCIA
miércoles, 11 de agosto de 2021
miércoles, 4 de agosto de 2021
LA PAJA EN EL OJO
miércoles, 28 de julio de 2021
DIVIDE Y VENCERÁS
Aunque también el momento de su asesinato y pronunciar la frase “¿Tú
también, Bruto?”, dirigida a un miembro de su familia. Lo que no se conoce
mucho es como estratega militar solo comparable con Alejandro Magno y Napoleón.
Y de que también fue un historiador latino al igual que Salustio y Tito Libio.
Julio César fue el narrador de sus propias hazañas en las diversas
batallas que libró durante su vida, entre ellas la conquista de las Galias que
le merecieron el reconocimiento del pueblo romano.
Otra faceta desconocida de Julio César fue su comportamiento personal.
Philipp Vanderberg en su libro “César y Cleopatra” dice que era un tanto
afeminado, pues sus vestimentas y actitudes amaneradas lo identificaban como
homosexual, aunque más bien fue bisexual dado las innumerables mujeres que
pasaron por su recámara.
Prueba de ello es su relación amorosa con Cleopatra, una princesa de
origen macedonio, a quien César la elevó al trono de Egipto, ordenando que se
considerara divina su imagen como la diosa Venus. Ambos, dice Vanderberg,
mantuvieron una intensa relación que cambiaría el curso de la historia. Vale la
pena leer el libro citado.
Cuando Julio César enfrentó a un grupo de pueblos unidos en una liga
opuesta al poder de Roma, luego de vencerla surgió el problema de cómo
controlar esos grupos a fin de que no constituyeran un peligro. De ahí nació la
idea de tener el control de ellos y su territorio, fragmentando el poder de los
grupos existentes, de tal forma que no pudieran unirse en busca de un objetivo
común y tenerlos así sojuzgados.
Se atribuye a Julio César la frase “Dívide et impera” (divide y domina)
con la que, si alguien desea controlar un gobierno con mínimo esfuerzo, debe
crear confusión dividiendo al pueblo entre buenos y malos. Esta estrategia
permite a un gobierno despótico mantener el dominio de una población más o
menos numerosa.
Esta, digamos máxima, ha sido aplicada por numerosos dictadores tanto
en épocas pretéritas como en las más recientes. Los ejemplos los dan el
gobierno de Hitler defendiendo a la raza aria opuesta a otras como la judía, lo
que causó millones de sacrificados en los hornos crematorios de la Alemania nazi.
O el más reciente en la dictadura del país de Cuba, donde el poder se aseguró
dividiendo al pueblo en gusanos y revolucionarios. Por cierto, en el último
movimiento social del 11 de julio, los grupos contrarios al régimen, así como
la prensa extranjera y los mismos cubanos en rebeldía, han dado a conocer las
pésimas, por no decir terribles condiciones, económicas, políticas y sociales
en que vive ese atrasado país.
Y como siempre, Enrique Krauze, con sus opiniones proféticas, expuso la
vergonzosa situación del pueblo cubano, en un análisis crítico escrito en el
mes de julio del 2015, al que llamó “La nueva Cuba”. Y también de otros como
Pablo Hiriart en su artículo reciente “Los defensores de la tiranía”.
No podemos olvidar también el uso del “Divide y vencerás” por el
presidente de México. Desde el principio de su mandato ha desunido a los
mexicanos en fifís y pobres, en neoliberales y transformadores, en los
neoliberales causantes de todos los males que sufre nuestro país y los que
desean su progreso.
La encuesta próxima del 1º de julio así lo demuestra. Dividir a los
mexicanos en su afán de enjuiciar a los expresidentes, no es otra cosa que
mantenerse en el poder tal como lo hizo en su tiempo el dictador Julio César.
Afortunadamente el pueblo sabio como lo llama no responderá a su intento
divisionista.
Julio 28 de 2021
miércoles, 21 de julio de 2021
“LA CARGADA” EN LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL
Una característica
que permeo años atrás, de 1929 al año 2000, fue la elección del candidato a la
presidencia de la república. En ese largo período los presidentes en turno elegían
a su sucesor apoyándose en el partido hegemónico el PNR, después en el PRM y
por último en el PRI.
De esa forma y por
el clásico “dedazo” salieron electos Pascual Ortiz Rubio, Lázaro Cárdenas,
Manuel Ávila Camacho, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz
Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid,
Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.
A partir del año dos
mil, con la participación de otros partidos como el PAN y el PRD, la
preeminencia del presidente disminuyó, y aunque todavía intervino en la
selección del sucesor, la decisión no tuvo la suficiente fuerza política para
lograr el triunfo en las elecciones.
La oposición cambio
el panorama político de México. El PAN obtuvo la presidencia en los dos
sexenios siguientes con Vicente Fox y Felipe Calderón. En el 2012 el PRI volvió
al poder con Enrique Peña Nieto. Ahora, bajo la presidencia de López Obrador,
fundador y dueño del partido Morena las cosas vuelven a ser como antes, es
decir, ha divulgado los nombres de los funcionarios que pueden aspirar a
sucederlo después que termine su mandato en el 2024.
Pero ahora, por las
señales emitidas, el presidente tiene preferencia por Claudia Sheinbaum, la
jefa de la Ciudad de México y por Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones
Exteriores. Muy al contrario de la forma como se seleccionaba el candidato en
los tiempos del PRI.
Durante el gobierno
de Gustavo Díaz Ordaz buscaron la oportunidad Emilio Martínez Manautou, secretario
de la Presidencia; Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda; Alfonso Corona
del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal y Luis Echeverría
Álvarez, secretario de Gobernación. El 20 de octubre de 1969, el entonces
presidente del PRI, Alfonso Martínez Domínguez escuchó la decisión
presidencial: “Nos vamos con don Luis, porque tiene talento, corazón y
valentía”. Y la maquinaria se echó a andar.
Un caso más sucedió
en el período de gobierno de Miguel de la Madrid. Los funcionarios que sonaban
eran Jesús Silva Herzog, secretario de Hacienda; Alfredo del Mazo, secretario
de Energía, Minas e Industria Paraestatal; Manuel Bartlett Díaz, secretario de
Gobernación; Carlos Salinas de Gortari, de Programación y Presupuesto; Miguel
González Avelar, de la SEP; Sergio García Ramírez, Procurador General de la
República y Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito
Federal.
Los medios de
comunicación y los grupos de apoyo de los pretensos originaron una serie de
confusiones, pues primero dieron por seguro a Alfredo del Mazo, pero luego
aseguraron que el bueno sería García Ramírez. Al final, el presidente de la
Madrid escuchó la opinión de Fidel Velázquez, líder de la CTM: “Señor presidente,
los trabajadores de México estamos conscientes de la capacidad del licenciado
Bartlett y también sentimos que el licenciado Salinas de Gortari es un
excepcional mexicano y muy capaz en las cuestiones de política económica…
Hizo una pausa e
intentó proseguir, pero el presidente lo interrumpió: “Gracias don Fidel, me es
grato coincidir con ustedes de que el licenciado Salinas es el mejor preparado
para enfrentar los difíciles retos del próximo sexenio”. Y allá, en la sede del
PRI, Jorge de la Vega Domínguez daba la noticia a los cientos de militantes
reunidos: “Nuestro partido y los sectores campesino, obrero y popular han
decidido designar como su candidato a la presidencia de la república al
licenciado Carlos Salinas de Gortari”. No era la noticia esperada, pues todos
creían que el elegido sería García Ramírez.
El 6 de julio 1988
se llevaron a cabo las elecciones y los oponentes de Salinas fueron Cuauhtémoc
Cárdenas del Frente Democrático Nacional, Manuel J. Clouthier del PAN y Rosario
Ibarra del PRT. Los resultados fueron muy discutidos, ya que luego del triunfo
de Salinas, acusaron al gobierno de fraude con el famoso “se cayó el sistema”.
Y el principal acusado fue el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz.
Volviendo el tema de
los destapados por el presidente López Obrador, los analistas políticos
aseguran que es un nuevo distractor a propósito a fin de olvidar los graves
problemas de inseguridad que vive nuestro país, y la ocupación de varias
regiones a manos de los cárteles. Para eso están sirviendo las “corcholatas”
Julio 21 de 2021.
jueves, 15 de julio de 2021
LA POPULARIDAD Y EL PODER
En el año de 1994 adquirí un libro titulado “El pueblo por escrito” de Genevieve Bolleme. Es un texto de 250 páginas con numerosos pies de páginas que hablan de la exhaustiva investigación que realizó la autora.
Hace poco más de
veinte años lo popular está de moda en la literatura, en la lingüística, en el
folclor y en la historia. De esta última Genevieve hace referencia a los
alcances que tiene lo popular en los dominios del poder y de la política.
En el año de 1779,
Denis Diderot en la Enciclopedia escribió: “Se denominan populares a quienes
buscan atraerse la buena voluntad del pueblo. En todos los estados libres,
siempre se ha desconfiado de los hombres populares”. Y refiriéndose al pasado
expresó: “Los tiranos más odiosos que han oprimido a Roma no dejaban de hacerse
populares por las diversiones que procuraban a un pueblo que les perdonaba
todos sus excesos siempre que hubiera pan y circo”.
En el mundo actual
existen muchos mandatarios que utilizan los términos pueblo y popular como
justificación de sus actos de gobierno. El mismo presidente de nuestro país
sostiene su poder en alianza con el pueblo bueno, el pueblo sabio que lo apoya
en las buenas y en las malas. Apoyándose en él toma decisiones contrarias a la
ley y los derechos humanos, con una frase lapidaria: “Que el pueblo decida”.
Lo que no debe
ignorarse es el uso que se hace de las palabras pueblo y popular a sabiendas de
su ambigüedad, pero que son útiles para fines políticos pues se repiten y con
ellas se llevan a cabo movilizaciones, protestas y adhesiones ingenuas, y todo
por acrecentar y conservar el poder.
En Latinoamérica, por
no hablar de países europeos como Alemania e Italia en tiempos de la Segunda
Guerra Mundial, Venezuela, Brasil y Cuba bajo el régimen de Chávez, Lula y
Fidel Castro buscaron atraerse la buena voluntad del pueblo. Por supuesto se
olvidaron que en los estados democráticos siempre se ha desconfiado de los
hombres populares.
Sin embargo la
popularidad llevada al extremo conduce a los populistas a una pasión
desenfrenada buscando a cualquier precio los aplausos del pueblo, o bien de
aquellos que conforman y divulgan la opinión pública.
Es por eso de la
constante comunicación con el “pueblo bueno” como lo llama nuestro presidente,
y que da lugar a sus repetidas visitas a ciudades y pueblos de nuestro país. Y
uno de sus argumentos para lograr ese apoyo es culpar a los anteriores
gobiernos de los atrasos en el desarrollo de México, un tema recurrente en
todas sus apariciones públicas a tal grado que esa constante cantaleta llega a
considerarse verdad.
Al respecto, Luis
Antonio Espino (Letras Libres) dice que las palabras pueden ser como
pequeñísimas dosis de arsénico, nos las vamos tragando sin darnos cuenta, y
parecen no tener ningún efecto, hasta que después de un tiempo la reacción
tóxica aparece. Y remata: “Nadie que diga sentir amor por el pueblo pueda
desear que una parte de la sociedad sea odiada por otra”.
Otro ensayista
apellidado Sade fue más incisivo: “Cuantos nombres célebres existen elevados a
la apoteosis por el pueblo, que luego la historia ha cubierto de un profundo
desprecio. La manía de hacerse popular ha perdido a un gran número de personas
inteligentes y, en diversas épocas, los gobiernos se han lamentado de los
resultados funestos que les han procurado esos hombres que amaban menos el
Estado que su popularidad”.
Así es que no se debe
confiar en el exceso de popularidad y la confianza en el pueblo sabio. No por
nada, pero es bien sabido que éste es celoso, irritable, frívolo y, sobre todo,
inseguro en sus convicciones. Lo comprueban los resultados de la pasada elección
en la que una gran parte de la ciudadanía de la Ciudad de México dio la espalda
a un presidente, quien siempre aseguró que el pueblo estaba de su lado.
La popularidad es un
arma de dos filos: se obtiene con las promesas, pero se pierde cuando no se
cumplen. Es el caso México cuando se prometió acabar con la corrupción y la
delincuencia organizada; cuando ha aumentado la pobreza y la economía está en
su peor momento. Tarde que temprano el pueblo saldrá del engaño y esa
popularidad rodará por los suelos. No falta mucho.
Julio 14 de 2021