Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

martes, 4 de agosto de 2026

FÉLIX JUSTINO ORTEGA, EL ÚLTIMO COMBATIENTE (3)

Cuando el capitán Félix Justino Ortega después de muchas dificultades llegó al Distrito Norte y encontró el amparo del gobernador Esteban Cantú para él y sus hombres, por poco tiempo estuvo al servicio del gobierno, ya que decidió emigrar a los Estados Unidos donde se encontraba su madre doña Catalina y sus hermanos.

Fue en la administración del presidente Adolfo de la Huerta cuando se concedió la amnistía a los militares que habían pertenecido al bando villista. El general Félix Ortega y sus hijos Félix Justino y José María amparados por ese decreto regresaron a la ciudad de La Paz en el año de 1921.

Como años antes de la Revolución, el señor Félix Ortega Aguilar reinició sus actividades como litigante y defensor de oficio, mientras que sus hijos colaboraron con él en su despacho instalado en la esquina de las calles Revolución y Bravo, en la casa que fue durante muchos años la residencia de la familia Ortega Núñez.

Fue en el año de 1945 la renuncia del general Francisco J. Múgica como gobernador de la entidad, quien atendió los reclamos de un movimiento civil llamado Frente de Unificación Sudcaliforniano (FUS) en el sentido de que Baja California Sur fuera gobernado por una persona nativa. En la directiva de esa agrupación Félix Justino ocupó el cargo de secretario de Organización y Propaganda, al lado de Francisco Cardoza Carballo, Jesús N. Ramírez, Jorge S. Carrillo, Arturo Canseco y otros más.

Después de la renuncia del general Múgica, el presidente Manuel Ávila Camacho designó como nuevo mandatario al general Agustín Olachea Avilés, quien entre sus funcionarios figuró el señor Félix Justino como secretario general de gobierno, cargo que ocupó durante los años de 1946 a 1948.

Años antes, en 1930, contrajo matrimonio con doña María Teresa Romero Higuera y de ese matrimonio nacieron sus hijos Félix Alberto, José Enrique Valerio, Amelia Carlota, María Teresa y Guadalupe. El primero, Félix Alberto fue periodista y durante muchos años fue director del periódico El Eco de California. El segundo, Enrique Valerio, de profesión abogado, ocupó varios cargos oficiales, fue diputado local y presidente del H. V Ayuntamiento de La Paz. El tercero, Pedro César, de profesión abogado fue notario público en el Valle de Santo Domingo.

Félix Justino Ortega Núñez murió el 10 de enero de 1963 a los 66 años de edad. Su esposa doña María Teresa Romero falleció el 20 de julio de 1999. Los restos de ellos dos y de su hija María Teresa descansan en el mismo monumento en el panteón de los San Juanes de la ciudad de La Paz. A un lado, otro monumento guarda los restos de Amelia Carlota Romero, Manuel Ruiz Rubio y del ingeniero Fernando Arteche Zambada.

Todavía hay mucho que decir de la presencia de Félix Justino en la Revolución en Baja California Sur y su desempeño como abogado y ganadero. Su hijo primogénito Félix Alberto en su libro Pervivencias hace referencia a su padre y narra los recuerdos de su época como guerrillero. Con el tiempo, el apellido Ortega ha trascendido hasta la actualidad a través de generaciones. Y en Baja California Sur Félix Ortega Aguilar y la familia que formó, son parte importante en la historia de nuestra entidad.

Julio 22 de 2026.

miércoles, 29 de julio de 2026

FÉLIX JUSTINO ORTEGA EL ÚLTIMO COMBATIENTE (2)

    “La proposición de salir del Distrito —continuó Félix Justino— nos pareció bien siempre y cuando fuera con la intervención del vicecónsul norteamericano radicado en La Paz. Así lo comunicamos a la jefatura política que estuvo de acuerdo en esperar cinco días para entregar las armas y nos embarcaran”.

    Nomás que, desconfiados por naturaleza, descubrieron que el cañonero Tampico los iba a esperar cuando salieran a mar abierto y entonces echarían a pique la embarcación que los transportaba. Y aquí, en esta parte del relato hay algo inexplicable, pues el barco que los iba a llevar a la contracosta y cuya tripulación era norteamericana, fue hundida luego de apoderarse de ella y sus marineros y el vicecónsul señor Moore fueron llevados a tierra donde les explicaron el peligro que habían evitado.

    Así lo relata Félix Justino: “Producidas las explicaciones a mister Moore y al capitán de aquella felonía detectada por nosotros con antelación, nos las agradecieron cumplidamente. Así arrumbamos al norte en busca de la libertad o la muerte”.

    El éxodo al norte no estuvo exento de peligros. Tuvieron enfrentamientos en Todos Santos y el Clavellinal y aunque evitaron otros encuentros con los carrancistas, al llegar a la sierra donde era necesario internarse por un estrecho cañón guarnecido por federales en una especie de fortaleza, hicieron varios intentos de cruzarlo a pesar de las bajas sufridas.

    “Entonces —dice el narrador— se dio por fortuna que entre mi gente contaba con un subteniente muy bragado, originario de Todos Santos, hermano de don Chale Domínguez. Al fragor del combate propuso que lo dotáramos de cuatro bombas y tres hachones empapados de petróleo. Con una gran loza metálica en su espalda, el osado subteniente reptaba hacia la madriguera y ya cerca arrojó las bombas y los hachones ardiendo. Con el fuego los ocupantes salieron corriendo como “alma que lleva el diablo”

    “Quedaron tendidos tres soldados, dos oficiales y el capitán Ibarra, comandante del destacamento. Recogimos como botín abundante parque, fusilería máuser, carabinas y caballada con sus arreos. Así, gracias a la valentía del compañero Domínguez y su alto espíritu de sacrificio en el cumplimiento de su deber, pudimos levantar a los heridos, enterrar a los muertos y continuar la marcha a los territorios del norte”.

Julio 14 de 2026

FÉLIX JUSTINO ORTEGA EL ÚLTIMO COMBATIENTE

    En el mes de mayo, luego de la rebelión de un grupo de militares contra el gobierno del Jefe Político Félix Ortega Aguilar y su obligado destierro a los Estados Unidos, en San José del Cabo se encontraba su hijo Félix Justino al frente de un contingente armado respaldando el gobierno de su padre.

    Las narraciones históricas que hablan de la Revolución en el Distrito Sur de la Baja California son parcas cuando se refieren a este personaje. Sin embargo, con su grado de capitán acompañó a su padre en todos los enfrentamientos que se dieron a lo largo de ese movimiento que puso en jaque al ejército federal y a las fuerzas policíacas de la jefatura política al mando de Federico Cota, un consumado porfirista.

    En el libro “Pervivencias” escrito por su hijo Félix Alberto, junto con los recuerdos de su vida en el rancho de Las Playitas, hace mención en los capítulos XV, XVI y XVII de los acontecimientos que tuvieron lugar luego de conocerse la destitución de su abuelo y las medidas urgentes que tomó su padre a fin de no someterse a las nuevas autoridades del Distrito.

    “Yo, mientras tanto —rememora Félix Justino— guarnecía la plaza de San José del Cabo con un destacamento de ocho a nueve hombres, estábamos protegiendo la única estación inalámbrica que nos tenía en comunicación con el macizo de la República. En ese sitio me quedé prácticamente copado, sin el auxilio de mi papá, rodeado de gente hostil pues muchos habían dado la voltereta como suele suceder y para añadir lo peor, me hallaba de espaldas al mar. Eso me orilló a aumentar mis efectivos a cerca de un centenar de hombres”.

    Después de un compás de espera, Félix Justino recibió la noticia de que una expedición de 200 hombres se acercaba para someterlos y pedirles que entregaran las armas.

    “Consulté a mis oficiales —prosiguió— fogueados como estábamos en el oficio de la guerra de guerrillas, todos jóvenes y valientes, con una tropa escogida y de moral elevada, con 75 buenos rifles y suficiente parque capturado al ejército federal, más las reservas decomisadas, decidimos pelear, sondeando la salida al Distrito Norte y atacando de frente”.

    Días después, la jefatura política les prometió enviarles un barco para que los llevara a la contracosta y dar por terminado el conflicto armado. Lo que sucedió después será motivo de la crónica siguiente.

Julio 13 de 2026

martes, 28 de julio de 2026

DE PADRE TIGRE… PINTITO

    Cuando Félix Ortega Aguilar inició su movimiento armado contra las fuerzas federales en 1913, lo acompañaron dos de sus hijos, José María y Félix Justino, ambos con grados militares. Al lado de su padre sostuvieron combates en la parte sur de la península.

    Tras el cuartelazo que obligó a Ortega a refugiarse en los Estados Unidos, la revolución en Baja California Sur se dio por terminada, aunque Justino con su grado de capitán continuó la lucha iniciada por su padre. En ese mes de mayo Félix Justino se encontraba en San José del Cabo cuando le llegó la noticia de la traición a su padre. Con escaso armamento y hombres, no dudó en seguir combatiendo a las tropas federales ahora dirigidas por el mayor Urbano Angulo nuevo jefe político del Distrito, en lugar de Federico Cota.

    Con más de cien hombres que se habían unido a su causa, entabló combates en Todos Santos, El Triunfo y Santiago. Después, cuando le fue imposible la permanencia en la región, se decidió por retirarse hacia el norte pasando por la zona de Intermedios—entre La Paz y Loreto—y allí se enfrentó a los federales que iban en su seguimiento.

    Con dificultades llegó a los linderos de Santa Rosalía el 17 de septiembre de 1915 donde atacó a la guarnición militar que custodiaba el pueblo. Con varias bajas, el capitán Justino ordenó la retirada. Sin obstáculos, el grupo orteguista llegó al Distrito Norte donde el coronel Esteban Cantú los recibió en paz y les permitió establecerse como colonos o soldados. Con ello se cerró una etapa —dice Francisco Javier Carballo— de la revolución en la península que tuvo una duración de dos años, dos meses.

    Habrían de pasar 55 años para que otro pintito, Félix Alberto Ortega Romero, revolucionaria la conciencia de los sudcalifornianos, pero ahora utilizando las armas del periodismo. Loreto 70 como un eco del pasado, es el mejor ejemplo de los anhelos de justicia ciudadana que logra, con su participación valiente y decidida, que los pueblos tengan los gobiernos que se merecen.

    Pero ni Federico Cotas ni Urbano Angulo lograron someter a Félix Ortega y su hijo Justino. Fue por eso que en venganza fusilaron a Vicente hermano de Félix y el destierro de la familia, Doña Catalina Núñez y todos sus hijos.

Mayo 08 de 2026

FÉLIX ORTEGA Y CHONITA CANALIZO

    En los días del cuartelazo en contra del general Félix Ortega Aguilar sucedió un hecho en el que participó la señora Encarnación (Chonita) Canalizo de Allinson, El suceso ocurrió así: El mayor del ejército Eduardo Encinas, ese día 15 de mayo de 1915 por la mañana salió temprano de su casa, para dirigirse al cuartel cuya guardia había sido sometida por los amotinados, Al llegar a la puerta del edificio gritó la contraseña ¡Viva el general Ortega! A lo que contestaron ¡Al general Ortega ya se lo llevó la tiznada, ríndase mayor!

    Al darse cuenta de la traición, les contestó ¡Qué se rinda su madre!” al mismo tiempo que disparaba su pistola sobre ellos matando a dos soldados, pero también recibió un balazo en una pierna. Como pudo se alejó del peligro y renqueando pudo llegar hasta la residencia de Doña Encarnación, situada en la calle Playa a un lado del malecón y le pidió ayuda.

    El señor Allinson atendió como pudo su herida y lo vendó mientras escuchaban los gritos de la soldadesca que andaba en su busca. Por lo que lo escondieron en un ropero disimulado en la pared. Cuando allanaron la casa ante el azoro de la familia, no lo pudieron encontrar.

    Días después, aprovechando que doña Chonita era dueña de una pequeña salina al norte de la ciudad conocida con el nombre de Enfermería, una noche, oculto en una canoa, lo llevó a ese lugar para después lograr, con ayuda de amigos, se embarcara rumbo a Mazatlán y de allí trasladarse al Estado de Sonora donde se unió a las fuerzas del general José María Maytorena que combatía a favor de Francisco Villa.

    Al igual que el general Ortega Aguilar. Cuando las fuerzas villistas fueron derrotadas, se refugió en los Estados Unidos y pasados los años regresó a la ciudad de La Paz, al lado de sus familiares.

    Meses después fue conocida la acción heroica de Doña Chonita Canalizo quien, con riesgo personal y de su familia, no dudó en proteger a un oficial leal a la causa del general Félix Ortega Aguilar. En su libro Pervivencias, Félix Alberto Ortega dice de ella: --“Doña Encarnación fue una de esas mujeres, bella y frágil de cuerpo, pero dotada de una gran fortaleza y un valor muy por encima del común de los mortales”.

Abril 6 de 2026.



FÉLIX ORTEGA AGUILAR, UN HÉROE INCOMPRENDIDO

    En la principal avenida de la ciudad de La Paz conocida como Forjadores de Baja California se encuentra un pequeño busto del general Félix Ortega Aguilar. Ahí, cada 10 de diciembre, el Gobierno del Estado rinde homenaje a su memoria y deposita una corona de flores al pie del monumento. Cada año y después se olvida.

    En años anteriores se acudía al rancho de Las Playitas lugar donde está sepultado y se recordaba al hombre que se levantó en armas en la revolución constitucionalista que acabó con el gobierno del general Victoriano Huerta. Pero ahora ya ni eso.

    Aquí, en esta ciudad de La Paz, en la década de los ochenta del siglo pasado, el gobierno de Alberto Alvarado Arámburo mandó construir la Rotonda de los Sudcalifornianos Ilustres y desde ese entonces ahí se encuentran los restos mortales del general Manuel Márquez de León, la educadora Rosaura Zapata Cano, el general Agustín Olachea Avilés, los maestros Jesús Castro Agúndez y Domingo Carballo Félix, el revolucionario Ildefonso Green Ceceña y el historiador Pablo L. Martínez. Desde 1990 nadie más ha llegado a la Rotonda.

    Y la pregunta viene al caso, ¿Félix Ortega Aguilar tiene méritos suficientes para que su recuerdo esté en la Rotonda? Quizás, entendiendo mejor su participación en la Revolución Mexicana sea posible aquilatar no su calidad de personaje ilustre, sino como uno de los héroes que conforman el imaginario colectivo de los habitantes de Baja California Sur.

    No es fácil ofrecer la vida por una causa como lo hizo Ortega. Se necesitó valor e indignación para enfrentar los peligros que significaban acabar con la imposición de un gobierno ilegítimo, transgresor de otro democrático como lo fue el del presidente Francisco I Madero. Ante fuerzas huertistas superiores opuso sus tácticas de guerrillero, manteniendo durante meses una guerra que se antojaba dispareja. Pero triunfó la terquedad que dio paso a la estabilidad política del país.

    Después. Félix Ortega asistió a la Convención Revolucionaria de Aguascalientes y en reconocimiento a su actuación en nuestra entidad se le otorgó el grado de general brigadier, encargado de la jefatura política y militar de esta parte del país. Estuvo al frente del gobierno a partir del mes de diciembre de 1914 al mes de mayo de 1915 cundo, por una traición, tuvo que huir y refugiarse en los Estados Unidos.

    Sus acciones revolucionarias son poco conocidas, pero para los interesados en ellas se han publicado libros como La revolución de Ortega, de Francisco Javier Carballo; La revolución en Baja California Sur, de Felipe Ojeda Castro y el más reciente Motivaciones y actores de la Revolución Mexicana en Baja California Sur, de Edith González Cruz. 

Abril 10 de 2026.

sábado, 25 de julio de 2026

FELIX ORTEGA EL COMPROMISO

    ¿Por qué un exitoso abogado como lo fue Félix Ortega Aguilar se convirtió en caudillo que se enfrentó con las armas en la mano al gobierno federal? Hagamos historia. En 1911, luego del triunfo de Francisco I. Madero que dio término a la dictadura del general Porfirio Díaz, en el Distrito Sur de la Baja California se formó el Comité Democrático Sudcaliforniano, con el fin de participar en las elecciones de las nuevas autoridades. Al frente de esta organización política estaba Félix Ortega.

    Por desgracia. no duraron mucho en sus puestos los nuevos funcionarios, ya que, con el golpe de estado del general Victoriano Huerta, se nombraron nuevas autoridades afines a su gobierno. Así, el nuevo jefe político fue el doctor Federico Cota que tomó posesión a mediados de 1913.

    Cota se convirtió en un feroz acosador de los integrantes del Comité Democrático llegando incluso a detener algunos que como prisioneros fueron enviados a la ciudad de México y a otros a la población de Guaymas donde fueron fusilados. Ante tal situación, los partidarios de esa organización política mostraron su inconformidad y en reuniones secretas efectuadas en la hacienda de Las Playitas, acordaron oponerse contra ese gobierno usurpador.

    Algunos de los involucrados fueron Ignacio L. Cornejo. Alejandro E. Allinson, Luis Gibert, Eduardo R. Encinas, Nicolás Antuna, Simón R. Mendoza y Fernando Moreno. Todos estuvieron de acuerdo en que Félix Ortega se pusiera al frente de ese movimiento armado y fue así como se proclamó el Plan de Las Playitas el 20 de junio de 1913, firmado por Félix Ortega como presidente de la Junta Democrática Revolucionaria de la Baja California, y el secretario Simón E. Cota.

    En un informe que rindió Ortega declaró que “Consideré urgente emprender el movimiento sin más preparación y con 12 hombres que habían estado reunidos en mi hacienda, emprendí la marcha sobre el mineral de El Triunfo, llevando los únicos pertrechos que había reunido a fin de armar a otros hombres que me esperaban en las cercanías de dicho mineral”.

    Así fue el inicio de la Revolución en Baja California Sur. Los avatares de su lucha y el triunfo de ella, forman parte importante de esa etapa de la historia nacional y que aquí, en nuestra entidad, ha merecido el reconocimiento por su entrega a las mejores causas de México y de Sudcalifornia.

Abril 21 de 2026.

viernes, 24 de julio de 2026

FÉLIX ORTEGA AGUILAR, LOS INICIOS

    Cuando se inició el movimiento revolucionario en contra del gobierno usurpador del general Victoriano Huerta, Félix Ortega tenía 43 años. En el gobierno del Distrito Sur de la Baja California fungía como Jefe político el ingeniero Santiago Diez y el presidente municipal de La Paz era Alejandro E. Allinson, autoridades pertenecientes al régimen de Francisco I. Madero.

    Años antes de 1913, Ortega era un litigante que le producía buenos ingresos y por ello estaba un tanto alejado de los movimientos políticos que tenían lugar en el Distrito. Pero luego del triunfo de la Revolución Mexicana acaudillada por Madero, un grupo de amigos lo invitó a formar parte de una organización cívica que llevó el nombre de Comité Democrático Californiano que participo en las elecciones del ayuntamiento.

    Debemos creer que Ortega formaba parte de los ciudadanos inconformes por la permanencia de las autoridades porfiristas sobre todo del jefe político Sanginés y de Gastón J. Vives como presidente municipal. Por eso cuando se estableció el nuevo gobierno de Madero, aprovecharon la ocasión para intervenir en la política del Distrito. Pero después, en 1913 con el golpe de estado de Huerta las cosas cambiaron.

    Los integrantes del Comité Democrático Sudcaliforniano se convirtieron en enemigos del nuevo gobierno huertista y sufrieron persecuciones y acosos incluso detenciones con fines de extradición. Ante esta grave situación los miembros del partido opositor comenzaron a fraguar acciones, en reuniones en La Paz y en la hacienda de Las Playitas que era propiedad de Ortega.

    Ante el peligro de ser detenidos por orden del nuevo jefe político Federico Cota, los conspiradores tomaron la decisión de iniciar un movimiento armado teniendo como jefe de la sublevación a Félix Ortega. Fue así como, apoyados por el Plan de las Playitas, el 20 de junio de 1913 dio comienzo la revolución en el Distrito Sur de la Baja California

    Signada por la Junta Democrática Revolucionaria y teniendo como presidente a Félix Ortega y a Simón E. Cota como secretario, el Plan de Las Playitas de la Concepción a nombre de los habitantes de la entidad afirmó: Nos adherimos, adoptamos y sostendremos por medio de las armas el Plan expedido en la hacienda de Guadalupe, Estado de Coahuila, el 26 de marzo del corriente año, subscrito por todos los jefes y oficiales que militan bajo las órdenes del ciudadano Venustiano Carranza…”.

Julio 03 de 2026.

domingo, 20 de julio de 2025

LA VIOLENCIA EN LATINOAMÉRICA

    Javier Moreno, periodista y exdirector del diario español El País, a mediados de este año publicó su libro “¿Quién manda aquí” en el que narra las entrevistas que les hizo a siete expresidentes, entre ellos a Vicente Fox y Felipe Calderón de México, además de Dilma Roussef, Fernando Enrique Cardoso y César Gaviria.

    En el prólogo dice que “América Latina lleva demasiado tiempo navegando corriente abajo por el río del desgobierno, rumbo al océano de la inestabilidad y el estallido social. Son aguas profundas y peligrosas. Incluso para un continente acostumbrado al sufrimiento”.

    Y más adelante continúa: “Los gobiernos les han fallado a los ciudadanos de forma repetida, dejando tras de sí un reguero de promesas incumplidas, de desigualdad, de pobreza, de violencia… El texto tiende hilos de forma constante con el pasado, con la militarización y la mortandad homicida en México y otros países”.

    Cuando habla de la violencia y en particular de Colombia, hace mención de otro libro que complementa el suyo, porque se refiere al asesinato de un activista social ocurrido en el año de 1987. Interesado en su contenido lo adquirí y en efecto, con múltiples detalles, describe la violencia de esos años.

    “El olvido que seremos” es una novela de Héctor Abad Faciolince publicada en el año de 2017 y que a la fecha lleva cuatro reediciones. De él dijo Mario Vargas Llosa: “La más apasionante experiencia de lector de mis últimos años”. Y es que, según la crítica, es una de las obras fundamentales de la literatura contemporánea en español.

    El 25 de agosto de 1987 Héctor Abad Gómez, médico y activista de los derechos sociales, es asesinado en la ciudad de Medellín. El libro es la biografía novelada escrita por su propio hijo. Es un relato desgarrador y emocionante sobre la familia que refleja el infierno de la violencia que ha golpeado a Colombia en los últimos años. De su libro, el autor dice: “De niño yo quería algo imposible, que mi padre no se muriera nunca. Como escritor quise hacer algo igual de imposible: que mi padre resucitara. Si hay personajes ficticios —hechos de palabras— que siempre estarán vivos. ¿No es posible que una persona real sigas viva si la convertimos en palabras? Eso quise hacer con mi padre muerto: convertirlo en alguien tan vivo y tal real como un personaje ficticio”.

    Y así es como todo el contenido del libro es un canto de amor hacia su padre, de sus enseñanzas, de su ejemplo cono un ser bondadoso e ingenuo que lo llevó a defender causas perdidas. Su asesinato por fuerzas paramilitares y por la injusticia cometida a un hombre de bien, dejó una huella de dolor e indignación de todo el pueblo de Colombia y el origen del libro del recuerdo de su hijo. 

Julio 16 de 2025.

lunes, 28 de abril de 2025

MIRAR EL CIELO Y LA TIERRA

    Acostumbrados a las cosas terrenales, a vivir periodos de bienestar, a ver con indiferencia lo que sucede a nuestro alrededor sin preocupaciones de ninguna clase, la humanidad se ha olvidado de alzar la vista para ver otro mundo donde reinan las estrellas, planetas y las galaxias que conforman lo que se llama universo.

    La Cosmología que es la ciencia que estudia el universo se ha encargado de explicarnos como por medio del Big Bang comenzó a formarse el universo, punto inicial en que se formó la materia, el espacio y el tiempo. Después de la gran explosión que se remonta a los 13 mil ochocientos millones de años.

    Va para muchos años que científicos se ha dedicado al estudio del universo, entre ellos Hawkins, Carl Sagan y George Smoot. Estos dos últimos en sus libros “El mundo y sus demonios” y “Arrugas en el tiempo” han divulgado los conocimientos científicos de manera sencilla y entendible para sus lectores.

    Pero el de Sagan es un libro de denuncia como bien lo dice en la presentación: “Es una poderosa denuncia de los mitos modernos. Los fraudes intelectuales, el descuido en las formas de pensar y argumentar, la credulidad ante lo que afirma cualquiera que se atribuye autoridad, la intolerancia al juicio independiente que se atreve a poner en duda las creencias y los valores y las creencias dominantes, la manipulación de la ignorancia y el temor”.

    Hay mucha razón en la reflexión anterior. En la época presente vivimos bajo el amparo del desarrollo científico a través de las tecnologías que han transformado nuestras formas de vida, Pero no lo hacemos con racionalidad que es una cualidad distintiva del ser humano. Hoy, los demonios de la ignorancia, el fanatismo, la indolencia mental y la renuncia a la independencia de juicio, son los signos de una sociedad fragmentada que perjudica en vez de beneficiar.

    Y ante esto: ¿Qué papel juega la ciencia? Sagan en el libro que he mencionado dice que la ciencia es como una luz en la oscuridad. Porque ella es la herramienta que hemos desarrollado para comprender lo que nos rodea. A través de la observación, la experimentación y el razonamiento lógico, ella busca descubrir las causas que influyen desde los puntos de vista natural y social.

    Pero comprender la importancia de la ciencia requiere tener conocimiento de como contribuye al mejoramiento de la sociedad. Por eso es necesario la divulgación de sus investigaciones, es popularizarla haciendo accesibles sus métodos y descubrimientos utilizando diversos medios para comunicarla de manera sencilla y atractiva.

    Unos de los medios de comunicación, además de los libros como los de Carl Sagan y George Smoot, son las películas que llegan a millones de personas, como fue el caso de la llamada Teoría del Todo en la que Stephen Hawkins describe la teoría del universo desde el Big Bang hasta los hoyos negros.

    Y las instituciones de educación superior de nuestra ciudad de La Paz conscientes de la importancia de la divulgación de la ciencia, vienen realizando actividades al respecto. Por ejemplo, la iniciativa que se ha dado en llamar “La Paz, puerto de la ciencia” tuvo su origen en el año de 2014 cuando George Smoot impartió una conferencia en el Teatro de la Ciudad. En los años siguientes se continuó con estas actividades de divulgación con la presencia de distinguidos científicos.

    Ahora, el CIBNOR a través del Pace, la UABCS, el Conahcyt y otras instituciones llevan adelante las tareas de divulgación de la ciencia donde participan estudiantes de los diversos niveles educativos.

28 de abril de 2025

viernes, 20 de diciembre de 2024

LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

    En una crónica pasada comenté la compra del libro “La guerra civil española” de Antony Beevor. Lo que omití es que esa obra tiene 985 páginas en las que se incluyen numerosas fotografías alusivas. Cómo se comprenderá tiene que leerse poco a poco a fin de enterarse de su contenido.

    Siempre es interesante conocer la historia de otros países, en particular la de España, por todo lo que significa en el devenir de nuestro país, desde la época colonial hasta nuestros días. Los descubrimientos, exploraciones y conquistas, la influencia del catolicismo a través de los misioneros, la implantación de una cultura diferente a la nuestra y, desde luego, una nueva raza con el mestizaje originado entre españoles y mexicanos.

    Además, un aspecto un tanto personal. Haber conocido a intelectuales españoles en el destierro tras la desaparición de la república en 1939 que llegaron a México en busca de paz y de trabajo. Muchos de ellos se ocuparon como catedráticos en escuelas secundarias y preparatorias.

    Durante mis estudios de primero y segundo año de prevocacional dos de mis maestros fueron Laureano Sánchez Gallegos y Miguel Bargalló. En el tercero y el profesional de mi carrera como profesor me dieron clases los hermanos Manuel y José Torre Iglesias. Como recuerdo del primero guardo un libro escrito por él que sirvió como texto en la Escuela Normal Superior de Tepic, Nayarit, en los cursos de Lengua y Literatura Españolas.
    
    Cuando desapareció la república española que causó miles de muertes, el general Francisco Franco se apoderó del gobierno y se convirtió en dictador durante casi cuatro décadas. Al término de la guerra ordenó el encarcelamiento y ejecución de todos los que se pusieron del lado de la república. Fue por eso de la huida de muchos de ellos.

    En 1969 nombró a Juan Carlos, un miembro de la realeza como su sucesor en la creencia de que seguiría la dictadura. Pero se equivocó porque a su muerte, Carlos resultó un reformista, reformó la Constitución para acceder a un sistema democrático con elecciones de por medio.

    El libro de Beever comienza así: “Sobre un camino sin asfaltar, justo en el repecho de la cuesta, uno de los mejores automóviles que hay en España se ha calado. Un hombre empuña con fuerza el volante, es joven y mal parecido. Lo que destaca en su rostro alargado son una nariz generosa y unas orejas enormes… Es el rey Alfonso XIII. A izquierda y derecha del automóvil, sobre los guardabarros, unos hombres empujan…”. 

Diciembre 15 de 2024.

martes, 5 de noviembre de 2024

EL GOLFO DE CALIFORNIA EN PELIGRO

    Aunque muchas personas ya están enteradas del proyecto Saguaro que pretende la construcción de un gasoducto de 800 kilómetros desde Estados Unidos a nuestro país, así como la instalación de un terminal de gas natural licuado en el Puerto Libertad, Sonora, este día El Peninsular inserta una misiva de Jean Michel Cousteau dirigida a la maestra Alicia Bárcenas secretaria de Semarnat, solicitándole no autorice ese proyecto porque pondrá en peligro el “mayor acuario del mundo” que es el golfo de California.

    Jean Michel es hijo de Jacques Cousteau considerado el oceanólogo más famoso del mundo. Durante mucho tiempo, defendió el valor de la vida en todos los mares de nuestro planeta y por su conservación. Además, en 1956, presentó un documental “El mundo del silencio” que lo hizo merecedor a un Óscar.

    Aquí en La Paz, el artista Salvador Rocha modeló una escultura de Cousteau localizada en el malecón a un lado de lo que fue el hotel Los Arcos. Es un reconocimiento al hombre que recorrió el golfo de California y se convirtió en un defensor de las especies marinas que habitan en él.

    Ahora, con esta amenaza que se cierne y que presupone la probable autorización del proyecto Saguaro, es urgente que toda la población de los estados que colindan con el Golfo, —Baja California, Sonora, Sinaloa y Baja California Sur— hagan una protesta general a fin de evitar que por intereses ajenos a nosotros, el gobierno federal autorice ese malhadado proyecto.

    Por lo pronto tenemos confianza de que la maestra Bárcena nos apoye como la hizo en ocasión de la negativa a autorizar el megaproyecto La abundancia, a un lado del parque nacional de Cabo Pulmo. Y desde luego también la solicitud al gobernador de nuestro Estado a fin de que intervenga tal como lo hizo al no autorizar el proyecto turístico que se pretendía establecer en la zona de Balandra.

    Ante esta ola de amenazas, las ONG, los periodistas, los maestros y toda la sociedad sudcaliforniana debemos hacer un solo frente que lleve como propósito alejar el peligro que se avecina alrededor de nuestro golfo de California. 

Octubre 29 de 2024.

jueves, 10 de octubre de 2024

VIVIR LO IMPOSIBLE

    A veces, en un momento de paz interior, los recuerdos avivan la mente, y es entonces cuando desfilan hechos, personas y experiencias que se lograron a través de la vida. Para muchos, jóvenes aún, los recuerdos no forman parte de su quehacer cotidiano, pero para otros como es mi caso, constituyen toda una larga etapa que se une a los deseos imposibles que nunca pudieron cumplirse.

    Muchos hechos buenos y malos marcaron mi vida. Un intento de asesinato de mi persona, accidentes que pusieron en riesgo mi existencia, enfermedades y cirugías de alto riesgo pero, en contraparte, muchos años dedicados a la noble tarea de educar, de ser útil como funcionario público, de divulgar las cosas del pasado de esta tierra a través de mis crónicas, de poder dar salida a mi vocación de escritor, de formar una familia que ha sido mi orgullo de siempre.

    Hoy es uno de esos momentos donde lo que se quiso hacer no se logró. Y no se trata de logros personales, sino más bien de los deseos de recorrer parte del mundo con el ánimo de abrevar nuevos conocimientos. Visitar, por ejemplo, la ciudad de Granada y la Alhambra, el museo de Louvre en París, el Archivo de Indias de Sevilla, la biblioteca Bancroft en Berkeley y recorrer la costa del estado de California con sus misiones franciscanas y sus famosos viñedos.

    Por lo demás, si pudiera retroceder en el tiempo, me hubiera gustado aprender a cocinar, porque ahora con mi viudez añoro los sabrosos guisos de mi esposa. Hubiera dedicado más tiempo a llenar de mimos a mi compañera y a mis hijos, dedicaría parte de mis ocios a compartir la amistad con mis amigos y sería menos gruñón, menos serio y disfrutaría de los placeres de la vida.

    Pero, como ustedes saben, tengo 94 años y estoy en los linderos del ocaso. 
 Septiembre 18 de 2024.

jueves, 19 de septiembre de 2024

VOLVIÓ LA PERDIDA

    Anoche, antes de acostarme, eché un vistazo al abanico y sí, allí estaba el abandonado palomo. “Dormirás con tu soledad como yo”, pensé. Y con esa idea me fui a descansar. Por la mañana, temprano, lo primero que hice antes de preparar una taza con café, fue alzar la mirada y ¡Oh, sorpresa! La perdida había regresado (ver mi crónica del 30 de agosto).

    Me imagino lo que habrá pensado al aceptarla de nuevo como su compañera. Algo así como “No me importa que te hayas ido con tu barca hacia otro mar, que yo no te puedo por esa mala partida, porque odiar es en la vida un cierto modo de amar”. Y por el resquemor de su abandono —fue casi una semana— le habría dicho: “Ni te vengas a mi lado para pedirme perdón, el perdón es la razón de volver a lo pasado y lo pasado acabado que pasó porque pasó”.

    Ahora, claro, espero que la reconciliación no tenga tropiezos, aunque puede ser que sea difícil aceptar que lo hayan abandonado y por eso, a lo mejor no la quiere más a su lado. Y le diría: “Déjame, déjame que viva yo sin perdón y sin rencores, porque por más que me llores, lo nuestro ya se acabó”.

    Mirando a la pareja, después de darles de comer, de pronto me asaltó una duda: ¿Será la misma de antes o es una nueva amante? Por desgracia todas las palomas son parecidas y aunque se acompañan en el abanico alcahuete, no tengo la seguridad de que sea la misma. Si es otra, pues vaya que resultó tenorio nuestro buen amigo.

    Por lo demás es oportuno mencionar que los fragmentos poéticos que aparecen en esta crónica, forman parte de un poema del autor español Manuel Benítez Carrasco conocido como “Soledad de un amor indiferente”. 

Septiembre 06 de 2024.

miércoles, 18 de septiembre de 2024

UN AMOR FRUSTRADO

    No, no se trata de humanos, sino de una pareja de palomas serranas acostumbradas a dormir arriba de un abanico instalado en el patio interior de nuestra casa. Todas las madrugadas me sentaba en un sillón colocado a un lado de la puerta de la cocina que comunica con el patio y allí esperaba que la pareja despertara y bajara en busca de comida.

    Al igual que yo, muchas familias de nuestra ciudad acostumbran darle comida a las palomas y estas, sabiendo que no les causan daños, confiadamente conviven con las personas. Y así es como vemos muchas de estas aves revoloteando, haciendo nidos en los árboles o parándose en los postes de la luz o de las antenas.

    Una mañana viéndolas comer me acordé de la canción Dos palomas al volar y la que hizo popular Lola Beltrán, Currucucú paloma. La primera comienza así: Dos palomas al volar/dejaron su palomar en el olvido/no pudieron regresar/y al fin de tanto volar/encontraron nuevo nido.

    El recuerdo se hizo realidad días después. Como de costumbre al ocupar mi sitio en el sillón, dirigí la mirada al abanico y para mi sorpresa sólo estaba una de las palomas. –Vaya, me dije, se le hizo tarde a la compañera. Pero transcurrió el día y no apareció y los días siguientes tampoco. Y mientras tanto el palomo seguía durmiendo en su soledad.

    ¿Qué pasó? Pienso que a lo mejor encontró un nuevo amor aunque se veían tan amartelados, un besito por allá, otro por acá, déjame espulgarte. A lo mejor, pero lo más seguro, es que murió por un descuido y un gato o un perro la aprisionaron quitándole la vida. No quiero pensar que su muerte se debió a una persona —adulto o joven— con fines inconfesables. Aunque de que los hay, los hay.

    Acabo de terminar esta crónica, son las dos de la tarde. Al salir al patio veo al palomo dormitando en el abanico. Espera, como yo, como por obra de magia, ver aparecer a su compañera para continuar el romance como razón de su vida.

Agosto 30 de 2024.

viernes, 6 de septiembre de 2024

LA VENERA Y EL ESCUDO DE BAJA CALIFORNIA SUR

    El doctor Marcos Robledo a través de Internet nos dio la noticia de que en su recorrido por las regiones norteñas de España, tuvo la oportunidad de comprar una venera que guarda celosamente en su saco de viaje. La razón de su interés por esta concha la desconozco.

    La adquisición de esa venera conocida como “vieira”, originada en los mares de Nueva Galicia, tiene significados apegados a la heráldica española, como lo demuestra el hecho de que en el escudo de nuestro Estado aparece en el centro y se define como “el fiero combate por la defensa de sus fronteras y por ser de plata con toda firmeza, vigilancia y vencimiento”.

    Respecto a la venera en nuestro escudo, en mis libros “Casos y cosas del municipio de La Paz” (2002) y “La Paz y sus historias” (2003) hice referencia al origen del escudo el que, por sus características, es de procedencia española, es decir, fue diseñado en los tiempos de la Nueva España.

    Sin embargo, la realidad es otra. Por información oficial se sabe que los escudos en esa época solo se proporcionaron a 32 villas y ciudades, pero en ellas no aparecen la ciudad de La Paz ni mucho menos nuestro Estado.

    Es por eso la negativa de reconocer al escudo como de origen español. Antes bien, según algunos expertos en cuestiones de heráldica, el mismo fue creado en 1923, cuando el gobierno federal contrató al pintor Diego Rivera para que adornara una de las paredes del edificio de la SEP con los escudos de los Estados de la república. Con sus ayudantes así lo hizo, pero tuvo problemas con el de Baja California Sur porque no existían antecedentes del mismo.

    Pero como era necesaria su presencia en la galería de la SEP, se cree que lo inventaron a semejanza de varios de ellos de origen español. Y fue así como pensaron en la venera, en los campos partidos y en el brochante.

    Se tiene información que algunos Estados han modernizado sus escudos más apegados a sus grados de desarrollo, lo cual no ha sucedido con el nuestro, no obstante que los pertenecientes a los municipios están más apegados a la realidad que viven. Sería bueno reflexionar al respecto si es conveniente diseñar un nuevo escudo para Baja California Sur. 
Agosto 19 de 2024.

miércoles, 28 de agosto de 2024

POLK EL VERDUGO DE MÉXICO

    James J. Polk fue presidente de los Estados Unidos en los años de 1845 a 1849. En nuestro país se le recuerda porque fue el instigador de la guerra conocida como la Intervención Norteamericana a México en 1846 hasta 1848, a resultas de la cual perdimos la mitad de nuestro territorio.

    El antecedente que originó la guerra fue la expedición en 1824 de la Ley Federal de Colonización, misma que autorizó a Stephen Austin para establecer asentamientos de gringos en Tejas. Doce años después, en 1836, esos colonos dirigidos por Samuel Houston tomaron la decisión de separarse de nuestro país. Por supuesto, el congreso de los Estados Unidos en el año de 1845 aprobó la anexión pese a las protestas del gobierno mexicano.

    En ese año de 1845 Polk fue elegido presidente del país vecino y él fue el más decidido opositor a que Tejas siguiera siendo mexicana. Estaba decidido a quedarse con esa provincia pero, además, obtener por compra California y Nuevo México. En su toma de posesión como presidente declaró: “Nuestra Unión es una confederación de Estados independientes, cuya política es la paz de uno con otro en todo el mundo. Ensanchar sus límites equivale a extender el dominio de la paz sobre territorios adicionales y sobre millones de habitantes. El mundo no tiene nada que temer de la ambición militar de nuestro gobierno”.

    Cínico y ambicioso a un mes de su mandato inició la guerra contra México y trascurridos tres meses ya había ocupado Nuevo México y California. La invasión se inició por Nuevo León por tropas encabezadas por Zacarías Taylor mientras que el general Winfield Scott lo hacía por Veracruz.

Polk escribió un diario conocido como “Diario 1845—1849” el cual por cierto es difícil de conseguir ya que tiene un precio de $2,100.00 pesos. En este texto aparecen varias declaraciones justificando la invasión a México. El 30 de junio de 1846 dijo: “En todo caso debemos obtener la Alta California y Nuevo México en el tratado de paz que hiciéramos”.

    Y el 13 de abril de 1847, en un proyecto de tratado insinuó: “Los Estados Unidos deben quedarse con las provincias de Nuevo México y la Alta y la Baja California”. Aseguró que “bajo el gobierno de nuestras leyes pronto se desarrollarían sus recursos minerales, agrícolas, manufactureras y comerciales”.

    Pero sus pretensiones fallaron, al menos para Baja California que siguió siendo parte de México. En el Tratado de Guadalupe aprobado por el gobierno norteamericano el 10 de marzo de 1848, no quedó incluida nuestra península. Ello se debió en parte, a la férrea defensa de sus habitantes que todavía en 1848 peleaban por mantener su soberanía. 

Agosto 8 de 2024.

martes, 20 de agosto de 2024

HUMBOLDT Y CALIFORNIA

    Alexander Von Humboldt fue un científico alemán que recorrió gran parte de los países de América, incluyendo México, y como resultado escribió el libro “Ensayo político sobre el reino de la Nueva España”, dado que durante un año permaneció en la ciudad de México, a donde llegó en 1803.

    Recorrió la parte central del país describiendo los valles y montañas que rodean a la capital y vaticinó que la agricultura sería una de las ocupaciones que lograrían el progreso del país. Durante el tiempo que estuvo en México se relacionó con intelectuales y científicos y ¡vaya!, tuvo oportunidad de conocer a la Güera Rodríguez de la cual quedó cautivado con su belleza.

    En su libro también hace referencia a California, aunque no tuvo tiempo de visitarla. De ella dijo: “El cielo es allí constantemente sereno, de un azul subido y sin nubes… cuantos han permanecido en California han conservado la memoria de la extraordinaria belleza de la región”.

    Describió las condiciones geográficas: “Hay pocos manantiales y por una gran fatalidad se advierte que en donde la roca está cubierta de tierra vegetal no hay una gota de agua y en donde brotan las fuentes se ve la roca enteramente pelada, pero donde quiera que se reúnen ambas circunstancias de tierra vegetal y agua el suelo es ferocísimo”.

    Se dio tiempo para referirse a los misioneros jesuitas y la disminución de la población indígena a causa de las enfermedades, sobre todo la sífilis y la viruela. Por ello solicitó: “Ya va siendo tiempo que el gobierno mexicano trate con seriedad de remover los obstáculos que impiden la prosperidad de los moradores de la península”.

    Humboldt fue uno de los cronistas que habló de la Baja California sin haber estado en ella, al igual que lo hicieron los jesuitas Miguel Venegas y Francisco Javier Clavijero. Pero otros como Vizcaíno, Woodes Rogers, George Shelvocke, Kino, Piccolo y Luis de Sales dieron noticias de ella porque la conocieron.

    Y ya en los siglos XIX y XX otros también describieron la península y sus moradores como Robert W. Hardy, Urbano Ulises Lassépas, Fernando Jordán, Ulises Irigoyen, Harry Crosby. Por obviedad no menciono a los cronistas e historiadores originarios de esta tierra.

    Humboldt escribió más cosas sobre la península pero el espacio no me permitió anotarlas. Queda para la bibliografía este libro —Eligio Moisés Coronado lo menciona en “California del Sur Bibliográfica”, aunque lo más importante es conseguirlo.

Agosto 06 de 2024

jueves, 8 de agosto de 2024

EL MESTIZAJE EN AMÉRICA

    Una de las principales consecuencias del descubrimiento del Nuevo Mundo fue la cruza originada por las relaciones de los expedicionarios españoles y los indígenas de las diferentes regiones de América.

    Entre rivalidades sin fin, los unos tratando de conquistar y colonizar, y los otros defendiendo lo que por siglos les pertenecían. Eso fue la causa de enfrentamientos donde murieron españoles y nativos. Pero hubo otra consecuencia, los encuentros amorosos entre los recién llegados y las mujeres indígenas, encuentros que originaron hijos mitad español mitad indio.

    Por cierto, una de las regiones donde no se dio ese caso fue en la California después de su descubrimiento en 1533 y el intento poblacional de Hernán Cortés en 1535. No lo hubo porque no hubo contactos permanentes de las tribus, ya que los exploradores solo recorrieron en sus navíos las costas californianas o bien se dedicaron a la pesca de perlas.

    Desde luego, hubo intentos de mestizaje en épocas de los misioneros, con la permanencia de soldados, marinos y civiles que ocuparon toda la región. Pero la historia no registra encuentros numerosos, si no en pocas ocasiones.

    En cambio en el resto de América, incluso México, el mestizaje se dio en abundancia, en especial en los lugares donde se establecieron ciudades y pueblos. Tal fue el caso del Perú, Argentina, Chile, Paraguay. Y vaya que algunos españoles fomentaron este cruzamiento entre razas. Se cuenta que un marinero de nombre Álvaro engendró en tres años 30 hijos y vivía con varias de sus mujeres al mismo tiempo.

    Un ejemplo de la unión entre español e india lo fue Garcilaso de la Vega, el historiador de la conquista de Perú por Francisco Pizarro, quien fue hijo de un capitán de Pizarro y de la princesa Isabel, hija del príncipe Wallpa Túpac Inca.

    Sin olvidar, desde luego, a los capitanes y soldados que acompañaron a Cortés en la conquista de México Tenochtitlan. Todo comenzó cuando un cacique de la región de Tabasco le ofreció a Cortés veinte jóvenes en señal de amistad y sumisión, entre ellas Malintzin bautizada como Marina y conocida en la historia como Malinche. Con ella Cortés tuvo un hijo al que llamó Martín.

    Y ya en el siglo XVIII América era un continente mestizo. Los hijos de gobernadores, capitanes, encomenderos tuvieron hijos que formaron parte de la nobleza española. De esta forma los conquistadores se mezclaron creando una raza mitad español, mitad indígena. Fue el mestizaje.

Julio 26 de 2024.

sábado, 3 de agosto de 2024

LAS MUJERES EN LA NOCHE TRISTE

    En crónica anterior me referí a la presencia de las mujeres en la conquista de América y de su intervención en los enfrentamientos con los indios y también como gobernantes. Dicen las crónicas que de los 200 mil españoles que llegaron a América en el siglo XVI el veinte por ciento eran del sexo femenino, entre esposas, solteras y aventureras que se dedicaron a diversos oficios.

    Durante la conquista del imperio azteca por Hernán Cortés, 1519-1521, también en sus huestes figuraban mujeres, siendo la más sobresaliente Malinche por ser la intérprete entre los españoles y los aztecas. Algunas de ellas son mencionadas en especial María de Estrada quien combatió al lado de la tropa en el suceso conocido como la Noche Triste.

    Cuando Cortés decidió salir de Tenochtitlan ante el peligro que significaba el acoso de los indios, alertó a su contingente para que al caer la noche escaparan por una de las calzadas que unían la ciudad con tierra firme. Fue la noche del 30 de junio de 1520.

    Durante la huida todo iba bien. Pero una anciana se dio cuenta y dio la voz de alerta y de inmediato cientos de indios rodearon la comitiva matando a muchos soldados y a indios tlaxcaltecas que los acompañaban. Fue una masacre. De los 1200 españoles la mitad murió y del millar de los segundos solo cien lograron salvarse.

    Cortés, Malinche, María de Estrada y varios capitanes como Pedro de Alvarado lograron seguir con vida. El historiador tlaxcalteca Diego Muñoz Camargo dijo de María: “En esa temeraria noche triste se mostró valerosamente una señora llamada María de Estrada, haciendo maravillosos y hazañeros hechos con una espada y una rodela en las manos, peleando valerosamente con tanta furia y ánimo que excedió el esfuerzo de cualquier varón”.

    También otro cronista, Juan de Torquemada, autor del libro “Monarquía indiana” escribió: “Se entraba por los enemigos con tanto coraje, como si fuera uno de los más valientes hombres del mundo”.

    También muchas mujeres participaron de una u otra manera en la conquista de México. Francisco Cervantes de Salazar autor de “Crónica de la Nueva España” menciona algunas, entre ellas Beatriz de Palacios, María de Estrada, Joana Martínez e Isabel Rodríguez. Corre la versión en el sentido de que fueron doce mujeres las que participaron en el sitio de Tenochtitlan, en el mes de agosto de 1521, fecha en que Cortés se apoderó de la ciudad y puso fin al imperio de los aztecas. 

Julio 29 de 2024.