Vida y obra

Presentación del blog

A través de este blog, don Leonardo Reyes Silva ha puesto a disposición del público en general muchos de los trabajos publicados a lo largo de su vida. En estos textos se concentran años de investigación y dedicación a la historia y literatura de Baja California Sur. Mucho de este material es imposible encontrarlo en librerías.

De igual manera, nos entrega una serie de artículos (“A manera de crónica”), los cuales vieron la luz en diversos medios impresos. En ellos aborda temas muy variados: desde lo cotidiano, pasando por lo anecdótico y llegando a lo histórico.

No cabe duda que don Leonardo ha sido muy generoso en compartir su conocimiento sin más recompensa que la satisfacción de que muchos conozcan su región, y ahora, gracias a la tecnología, personas de todo el mundo podrán ver su trabajo.

Y es que para el profesor Reyes Silva el conocimiento de la historia y la literatura no siempre resulta atractivo aprenderlo del modo académico, pues muchas veces se presenta con un lenguaje especializado y erudito, apto para la comunidad científica, pero impenetrable para el ciudadano común.

Don Leonardo es un divulgador: resume, simplifica, selecciona una parte de la información con el fin de poner la ciencia al alcance del público. La historia divulgativa permite acercar al lector de una manera amigable y sencilla a los conocimientos que con rigor académico han sido obtenidos por la investigación histórica.

Enhorabuena por esta decisión tan acertada del ilustre maestro.

Gerardo Ceja García

Responsable del blog

miércoles, 21 de julio de 2021

“LA CARGADA” EN LA ELECCIÓN PRESIDENCIAL

    Una característica que permeo años atrás, de 1929 al año 2000, fue la elección del candidato a la presidencia de la república. En ese largo período los presidentes en turno elegían a su sucesor apoyándose en el partido hegemónico el PNR, después en el PRM y por último en el PRI.

    De esa forma y por el clásico “dedazo” salieron electos Pascual Ortiz Rubio, Lázaro Cárdenas, Manuel Ávila Camacho, Adolfo Ruiz Cortines, Adolfo López Mateos, Gustavo Díaz Ordaz, Luis Echeverría Álvarez, José López Portillo, Miguel de la Madrid, Carlos Salinas de Gortari y Ernesto Zedillo.

    A partir del año dos mil, con la participación de otros partidos como el PAN y el PRD, la preeminencia del presidente disminuyó, y aunque todavía intervino en la selección del sucesor, la decisión no tuvo la suficiente fuerza política para lograr el triunfo en las elecciones.

    La oposición cambio el panorama político de México. El PAN obtuvo la presidencia en los dos sexenios siguientes con Vicente Fox y Felipe Calderón. En el 2012 el PRI volvió al poder con Enrique Peña Nieto. Ahora, bajo la presidencia de López Obrador, fundador y dueño del partido Morena las cosas vuelven a ser como antes, es decir, ha divulgado los nombres de los funcionarios que pueden aspirar a sucederlo después que termine su mandato en el 2024.

    Pero ahora, por las señales emitidas, el presidente tiene preferencia por Claudia Sheinbaum, la jefa de la Ciudad de México y por Marcelo Ebrard, el secretario de Relaciones Exteriores. Muy al contrario de la forma como se seleccionaba el candidato en los tiempos del PRI.

    Durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz buscaron la oportunidad Emilio Martínez Manautou, secretario de la Presidencia; Antonio Ortiz Mena, secretario de Hacienda; Alfonso Corona del Rosal, jefe del Departamento del Distrito Federal y Luis Echeverría Álvarez, secretario de Gobernación. El 20 de octubre de 1969, el entonces presidente del PRI, Alfonso Martínez Domínguez escuchó la decisión presidencial: “Nos vamos con don Luis, porque tiene talento, corazón y valentía”. Y la maquinaria se echó a andar.

    Un caso más sucedió en el período de gobierno de Miguel de la Madrid. Los funcionarios que sonaban eran Jesús Silva Herzog, secretario de Hacienda; Alfredo del Mazo, secretario de Energía, Minas e Industria Paraestatal; Manuel Bartlett Díaz, secretario de Gobernación; Carlos Salinas de Gortari, de Programación y Presupuesto; Miguel González Avelar, de la SEP; Sergio García Ramírez, Procurador General de la República y Ramón Aguirre Velázquez, jefe del Departamento del Distrito Federal.

    Los medios de comunicación y los grupos de apoyo de los pretensos originaron una serie de confusiones, pues primero dieron por seguro a Alfredo del Mazo, pero luego aseguraron que el bueno sería García Ramírez. Al final, el presidente de la Madrid escuchó la opinión de Fidel Velázquez, líder de la CTM: “Señor presidente, los trabajadores de México estamos conscientes de la capacidad del licenciado Bartlett y también sentimos que el licenciado Salinas de Gortari es un excepcional mexicano y muy capaz en las cuestiones de política económica…

    Hizo una pausa e intentó proseguir, pero el presidente lo interrumpió: “Gracias don Fidel, me es grato coincidir con ustedes de que el licenciado Salinas es el mejor preparado para enfrentar los difíciles retos del próximo sexenio”. Y allá, en la sede del PRI, Jorge de la Vega Domínguez daba la noticia a los cientos de militantes reunidos: “Nuestro partido y los sectores campesino, obrero y popular han decidido designar como su candidato a la presidencia de la república al licenciado Carlos Salinas de Gortari”. No era la noticia esperada, pues todos creían que el elegido sería García Ramírez.

    El 6 de julio 1988 se llevaron a cabo las elecciones y los oponentes de Salinas fueron Cuauhtémoc Cárdenas del Frente Democrático Nacional, Manuel J. Clouthier del PAN y Rosario Ibarra del PRT. Los resultados fueron muy discutidos, ya que luego del triunfo de Salinas, acusaron al gobierno de fraude con el famoso “se cayó el sistema”. Y el principal acusado fue el secretario de Gobernación, Manuel Bartlett Díaz.

    Volviendo el tema de los destapados por el presidente López Obrador, los analistas políticos aseguran que es un nuevo distractor a propósito a fin de olvidar los graves problemas de inseguridad que vive nuestro país, y la ocupación de varias regiones a manos de los cárteles. Para eso están sirviendo las “corcholatas”

Julio 21 de 2021. 

jueves, 15 de julio de 2021

LA POPULARIDAD Y EL PODER

     En el año de 1994 adquirí un libro titulado “El pueblo por escrito” de Genevieve Bolleme. Es un texto de 250 páginas con numerosos pies de páginas que hablan de la exhaustiva investigación que realizó la autora.

    Hace poco más de veinte años lo popular está de moda en la literatura, en la lingüística, en el folclor y en la historia. De esta última Genevieve hace referencia a los alcances que tiene lo popular en los dominios del poder y de la política.

    En el año de 1779, Denis Diderot en la Enciclopedia escribió: “Se denominan populares a quienes buscan atraerse la buena voluntad del pueblo. En todos los estados libres, siempre se ha desconfiado de los hombres populares”. Y refiriéndose al pasado expresó: “Los tiranos más odiosos que han oprimido a Roma no dejaban de hacerse populares por las diversiones que procuraban a un pueblo que les perdonaba todos sus excesos siempre que hubiera pan y circo”.

    En el mundo actual existen muchos mandatarios que utilizan los términos pueblo y popular como justificación de sus actos de gobierno. El mismo presidente de nuestro país sostiene su poder en alianza con el pueblo bueno, el pueblo sabio que lo apoya en las buenas y en las malas. Apoyándose en él toma decisiones contrarias a la ley y los derechos humanos, con una frase lapidaria: “Que el pueblo decida”.

    Lo que no debe ignorarse es el uso que se hace de las palabras pueblo y popular a sabiendas de su ambigüedad, pero que son útiles para fines políticos pues se repiten y con ellas se llevan a cabo movilizaciones, protestas y adhesiones ingenuas, y todo por acrecentar y conservar el poder.

    En Latinoamérica, por no hablar de países europeos como Alemania e Italia en tiempos de la Segunda Guerra Mundial, Venezuela, Brasil y Cuba bajo el régimen de Chávez, Lula y Fidel Castro buscaron atraerse la buena voluntad del pueblo. Por supuesto se olvidaron que en los estados democráticos siempre se ha desconfiado de los hombres populares.

    Sin embargo la popularidad llevada al extremo conduce a los populistas a una pasión desenfrenada buscando a cualquier precio los aplausos del pueblo, o bien de aquellos que conforman y divulgan la opinión pública.

    Es por eso de la constante comunicación con el “pueblo bueno” como lo llama nuestro presidente, y que da lugar a sus repetidas visitas a ciudades y pueblos de nuestro país. Y uno de sus argumentos para lograr ese apoyo es culpar a los anteriores gobiernos de los atrasos en el desarrollo de México, un tema recurrente en todas sus apariciones públicas a tal grado que esa constante cantaleta llega a considerarse verdad.

    Al respecto, Luis Antonio Espino (Letras Libres) dice que las palabras pueden ser como pequeñísimas dosis de arsénico, nos las vamos tragando sin darnos cuenta, y parecen no tener ningún efecto, hasta que después de un tiempo la reacción tóxica aparece. Y remata: “Nadie que diga sentir amor por el pueblo pueda desear que una parte de la sociedad sea odiada por otra”.

    Otro ensayista apellidado Sade fue más incisivo: “Cuantos nombres célebres existen elevados a la apoteosis por el pueblo, que luego la historia ha cubierto de un profundo desprecio. La manía de hacerse popular ha perdido a un gran número de personas inteligentes y, en diversas épocas, los gobiernos se han lamentado de los resultados funestos que les han procurado esos hombres que amaban menos el Estado que su popularidad”.

    Así es que no se debe confiar en el exceso de popularidad y la confianza en el pueblo sabio. No por nada, pero es bien sabido que éste es celoso, irritable, frívolo y, sobre todo, inseguro en sus convicciones. Lo comprueban los resultados de la pasada elección en la que una gran parte de la ciudadanía de la Ciudad de México dio la espalda a un presidente, quien siempre aseguró que el pueblo estaba de su lado.

    La popularidad es un arma de dos filos: se obtiene con las promesas, pero se pierde cuando no se cumplen. Es el caso México cuando se prometió acabar con la corrupción y la delincuencia organizada; cuando ha aumentado la pobreza y la economía está en su peor momento. Tarde que temprano el pueblo saldrá del engaño y esa popularidad rodará por los suelos. No falta mucho.

Julio 14 de 2021

jueves, 8 de julio de 2021

LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN

    “Artículo 19” es una organización independiente de derechos humanos que trabaja alrededor del mundo para proteger y promover el derecho a la libertad de expresión. Ese artículo aparece en la Declaración de los Derechos Humanos que dice: “Toda persona tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones y el de difundir sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión”.

    Este derecho aparece en la mayoría de las constituciones de los países incluyendo a México, aunque en los momentos actuales tal parece que se está olvidando. Países gobernados por dictadores siempre han obstaculizado las corrientes críticas de opinión poniendo diques a empresas y periodistas o en el peor caso exponiéndolos a la picota pública para desacreditarlos.

    Lo anterior viene al caso por un complemento a la información proporcionada por el presidente de nuestro país que todas las mañanas comunica a gran parte de la población. Se trata de “Quien es quien en las mentiras” en el que se pone en evidencia a la prensa de oposición, citando nombres de periodistas críticos del gobierno actual.

    Al respecto, en una reciente reunión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, el relator Pedro Vaca dijo lo siguiente: “El problema no es que se cuestione a la prensa, sino que sea la cabeza del Estado la que defina los criterios bajo los cuales la prensa mienta o no. Además de estigmatizar promueve la censura previa mediante la inhibición o el amedrentamiento, afectando así a la libertad de expresión, la pluralidad mediática y el derecho de informar e informarse de la sociedad”.

    En esa misma reunión, el representante de Artículo 19 expresó que “La estrategia y estigmatización pretende desviar la atención pública de temas apremiantes para la sociedad como son la violencia, la impunidad, la corrupción y la falta de efectividad para solucionarlos. Se anula el mensaje atacando al mensajero”.

    La prensa en entredicho, sujeta a la opinión del mandamás del palacio y sus seguidores, alucinados por sus mensajes no de concordia, sino más bien de odio, puesta en práctica para atacar y reprimir la disidencia pacífica. Ante esta nueva arremetida contra los medios de información, un periodista Carlos Loret de Mola, contestó tajante “No me callarán”.

    Ojalá y esta situación no vaya más allá, porque se puede llegar a prohibir los libros de escritores como Roger Bartra, Laurie Ann Ximenez, Carlos Elizondo, Luis Antonio Espino, Francisco Martín Moreno. Y a lo mejor otros como los de Ece Temelkuran y Esperanza Casullo.

    El 10 de mayo de 1933 es una fecha de ignominia en Alemania. Fue el día en que se inició la quema de libros por orden del partido nazi por considerarlos nocivos a la nueva ideología del nacional socialismo. Fueron miles y miles de libros calcinados de autores consagrados, tanto de la propia Alemania como de Francia, Estados Unidos y Rusia. En la hoguera las juventudes hitlerianas desaparecieron los nombres de Bertold Brecht, Sigmund Freud, Franz Kafka, Karl Marx, Stefan Sweig, André Guide, Ernst Hemingway, Jack London, León Tolstoi, Máximo Gorki, Lenín y otros muchos más.

    Un caso similar ocurrió en Argentina durante la dictadura militar del general Jorge Rafael Videla, que implantó el terrorismo de estado, de censura y represión. El 30 de agosto de 1980 y días posteriores se quemaron más de millón y medio de libros los más de autores extranjeros. Otro país. Chile, también sufrió durante la dictadura de Augusto Pinochet, quien en 1973 ordenó la quema de libros considerados subversivos como los textos marxistas.

    Desde luego, en la historia mundial existan muchos casos de la destrucción de libros por medio de la hoguera, pero en Latinoamérica son contados los países que se valen de este medio para acallar las voces de descontento, por lo que es válido pensar que eso no sucederá en México, pese a la actitud un tanto impositiva del presidente.

    Vale la pena contar una anécdota al respecto. En una ocasión, los militares chilenos encontraron en la biblioteca del poeta Pablo Neruda unos libros sobre cubismo, y creyendo que se referían a Cuba, en ese entonces con un gobierno socialista, los incautaron y los quemaron. 
Julio 7 de 2021

miércoles, 30 de junio de 2021

ELECCIONES Y POPULISMO

    De manera casual, la semana pasada le comenté a mi nieta Martha Reyes de la existencia de un libro cuya autora es de origen turco que se refiere a la dictadura que impera en su país hace ya varios años. Ella me preguntó su nombre y el título de la obra, así es que revisé mis apuntes y se lo dije. El viernes pasado me visitó para obsequiarme el libro que compró en una librería de la Ciudad de México.

    Ece Temelkuran es una escritora y columnista política, colaboradora de los periódicos The Guardian, The New York Times, Le Monde y otros no menos importantes. Ha publicado una docena de libros y ha recibido diversos galardones por ello. En el 2016 tuvo que abandonar su país por no estar de acuerdo con la forma de gobernar del actual mandatario de Turquía.

    En la ciudad que le dio refugio escribió en el año de 2019 “Cómo perder un país. Los siete pasos de la democracia a la dictadura”. Del contenido de esta obra un comentarista escribió: El mejor libro que he leído sobre la tendencia populista y autoritaria que está rehaciendo nuestro mundo.

    Se refiere en particular a Recep Tayyip Erdogan, presidente de Turquía, quien desde el año de 2014 gobierna con estilo autoritario y ha reforzado las medidas contra sus adversarios políticos. Durante su gobierno han sido encarcelados numerosos activistas y periodistas, y también ordenó el cierre de medios de comunicación por ser críticos de su gobierno.

    Después de un fallido golpe de Estado en 2016 reprimido y con sentencias de muerte de cientos de sublevados o afines al movimiento subversivo, el poder de Erdogan se incrementó. La autora dijo en su momento: “Cómo y por qué la democracia turca fue finalmente eliminada por un despiadado populista y su creciente grupo de partidarios es una historia larga y complicada. Pero el propósito de este libro no es contar como perdimos nuestra democracia, sino intentar extraer lecciones de este proceso en beneficio del resto del mundo. Lo que ocurrió en Turquía y lo que el mundo occidental ha empezado a experimentar poco después son demasiadas numerosas para descartarlas. Hay algo similar a un patrón de esa locura política que hemos dado en llamar «el auge del populismo» y que todos estamos presenciando en mayor o menor medida”.

    En un reciente artículo del periódico The Washington Post dice que el populismo de derecha ha sido el centro de atención desde 2016 cuando el Reino Unido decidió abandonar la Unión Europea y Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos.

    El populismo de derecha casi siempre es más fuerte en las zonas deprimidas rurales y obreras. Ha pasado en países como Polonia, Hungría incluso en Alemania y en países como Perú, Bolivia. Brasil, Venezuela y México. En general el populismo de derecha ofrece políticas asistencialistas a fin de ejercer el control social y se distingue por dar preferencia en su discurso de los aspectos más sobresalientes del pensamiento de las derechas: la tendencia a criminalizar y judicializar los problemas sociales y la construcción de un nacionalismo excluyente con características etnicistas.

    Cuando en una entrevista le preguntaron a Ece del papel que juegan las redes sociales en esta forma de gobierno, contestó que son un poder tan grande que no hay otro que las pueda controlar y regular. Son empresas que tienen lazos con los poderes económicos y políticos.

    En efecto, además del populismo y la polarización que son las características de estos gobiernos, se está utilizando lo que ha dado en llamarse la posverdad que desinforma, confunde, alarma, distorsiona y se miente utilizando las redes de tal forma que lo que publican muchos creen que es verdad aunque en realidad son mentiras.

    La experiencia vivida en otros países como Turquía muestra que el populismo no es una ideología, sino una estrategia para apoderarse del poder y retenerlo. Un país pude ser capaz de enfrentarse a un gobierno populista cuyas políticas dañan la economía, son proclives a la corrupción y hacen caso omiso de la democracia.

    En una ocasión con motivo de la presentación de su libro “Turquía y los locos de la melancolía”, después de referirse al problema político de Turquía, una de las asistentes le preguntó: “Entonces ¿qué podemos hacer por usted?” Ece respondió: “Lo crean o no, lo que sea que le haya pasado a Turquía también los amenaza a ustedes. Esta locura política es un fenómeno global. Así que, en realidad, ¿qué puedo hacer yo por ustedes?

Junio 30 de 2021

lunes, 14 de junio de 2021

ASÍ ES LA DEMOCRACIA

Varias horas del domingo pasado —día de las elecciones— me las pasé releyendo un libro que me obsequió el estimado amigo exgobernador de nuestro estado, Ángel César Mendoza Arámburo. Lleva por título “Las palabras de Casandra” y su autor es Fernando Vázquez Rigada y por subtítulo “Historia del futuro del Estado mexicano”.

Vázquez Rigada lo escribió en el año de 2011, pero al igual que Casandra la adivina pretende, a través de los ensayos que contiene la obra, rastrear el pasado de la república y hojear el futuro relacionados con los aspectos políticos, económicos y sociales.

En su ensayo “Democratizar la democracia” con una visión futurista expone que “si el problema de la vida institucional de la República no se reconstituye, los riesgos para la vida democrática son mayúsculos porque si las instituciones fallan son sustituidas por la voluntad de individuos con ansias de poder, obstaculizando con ello los accesos a la justicia, a la renovación democrática del poder público y la construcción de legitimidad del sistema político”

La mención de este libro viene al caso con motivo de las elecciones del 6 de junio pasado donde estuvieron en juego gubernaturas, diputaciones federales y locales, así como ayuntamientos. Los resultados obtenidos en esta contienda electoral han demostrado que el ejercicio de la democracia sigue vigente en nuestro país a pesar de sus imperfecciones y los afanes por subvertir los procesos que la hacen posible.

La participación ciudadana en los comicios demostró que en democracia todo es posible cuando se trata de cambiar un estado de cosas. Y en el caso particular de México la intención fue restar un poco el poder avasallador del presidente, poder que hizo posible el desmantelamiento de instituciones consideradas vitales en el desarrollo integral del país.

Ahora, con la integración de un congreso legislativo en el que los partidos opuestos a Morena podrán aceptar o rechazar las iniciativas del poder ejecutivo, sobre todo aquellas que violentan los principios constitucionales, se abre la oportunidad de encauzar tales iniciativas por los caminos de la ley impidiendo el desacato de las mismas por medio de las cámaras de diputados y senadores.

Y es que en los tiempos actuales nuestro país tiene un régimen que se ha distinguido por “mandar al diablo las instituciones” y por ello no respeta a las minorías, no permite la crítica, desconoce las libertades consagradas en la Constitución y no le importan los derechos humanos.

Pero la democracia tiene también un propósito según la opinión de Karl Popper: a través del voto castigar al mal gobernante y separarlo del poder en el tiempo que marquen las leyes. Este procedimiento es quizá lo mejor que ha inventado la humanidad para gobernarse.

Sin embargo, valiéndose de la democracia como intermediaria, los ciudadanos, en vez de tomar decisiones benéficas para el país prefieren la política del avestruz evitando enfrentarse a los problemas para tratar de resolverlos. Fue lo que pasó en las pasadas elecciones donde a mitad de los electores no acudieron a votar, sin importarles las difíciles condiciones económicas y sociales de la población mayoritaria del país que son las clases populares.

Por eso tienen razón algunos analistas de la realidad política de México cuando enfatizan que la democracia mexicana es frágil e inconclusa y que no hacemos uso de ella en los momentos en que más se necesita. Y la falta de ella da motivo para que el poder político se entronice en una sola persona como es el caso de nuestro país. Esa indiferencia cercana al caos, me hace recordar la anécdota aquella cuando el sultán Boabdil perdió el reino de Granada y al verlo llorar, su madre le espetó: “Lloras como mujer lo que no pudiste defender como hombre”. 

09 de junio de 2021

lunes, 7 de junio de 2021

UN AÑO DE AUSENCIA

    Mañana, 8 de junio, hará un año que perdí a mi esposa. Un año perdido en la angustia y en la soledad. El paso de las horas, los días y los meses han marcado para siempre mi vida, poniendo un dique infranqueable que me impide alivianar mi corazón por esa pérdida. Y ante la cruel realidad el único consuelo son las lágrimas vertidas al lado de su tumba y las que me acompañan todas las mañanas cuando frente a su retrato, la saludo: “Buenos días Cande, aquí estoy a tu lado para decirte que no te olvido, que me duele mucho tu ausencia, que me perdones por no haberte cuidado cuando más lo necesitabas”.

    Mi esposa fue una mujer que sufrió mucho en su vida debido a sus enfermedades como la hipertensión arterial y la diabetes, males permanentes que la obligaron a la ingesta de medicamentos y una dieta rigurosa. Y sufrió también por la pérdida de sus padres y hermanos, pero lo que más la lastimó fue la muerte de nuestro hijo Guillermo, un joven militar sacrificado por los narcotraficantes. Ese dolor y esa tristeza la acompañó toda su vida.

    Unos días después de su muerte, una amiga me habló por teléfono para darme el pésame y al notar mi angustia trató de calmarme con estas palabras: “Mira, yo perdí a mi esposo hace varios años, pero él siempre ha estado conmigo, platicamos y yo le cuento de como he podido soportar su ausencia continuando con las rutinas de la vida diaria y a veces, créeme, estoy segura que me escucha y eso alegra mi corazón”.

    Cuando vamos al panteón —mis hijos, mi yerno Ramón y algunos nietos— le llevamos flores, regamos alrededor de su tumba, la limpiamos y después una de mis hijas musita “aquí estamos mamá, con estas flores te decimos lo mucho que te quisimos, que no te olvidaremos jamás”.

    La tumba de Cande quedó a un lado de nuestro hijo Guillermo. Y habrá un lugarcito para mí cuando me llegue la hora de morir. Así, por lo pronto, estaremos juntos intercambiando recuerdos como seres inmortales, cuyos espíritus trascienden el tiempo y el espacio. Y seremos felices tanto como no lo fuimos en este mundo.

    Es imposible olvidar a las personas que amamos. En mi caso, bien por los años a mi lado —64 años— o por la protección que le brindó a su familia, o por el amor silencioso que le tenía, el recuerdo se ha convertido en parte de mí mismo que permea cada momento de mi existencia. Con ella a mi lado al despertar, en el desayuno, la comida y la cena; al mirar la televisión y tomar café por las tardes; al regar las plantas de su jardín y las de la finca que lleva su nombre; al salir de compras y acudir a los onomásticos de la familia; Al escuchar su voz cuando se acordaba de los incidentes de nuestra vida en común.

    Todo esto me llena de tristeza al recordarlo y no lo puedo evitar. Incluso en este momento, cuando escribo estas líneas, mis ojos se nublan y un golpeteo lastima mi corazón. Yo entiendo que ella se fue para siempre y que hoy mi compañera es la soledad. Y que no obstante el cuidado de mis hijos y el resto de nuestra familia para conmigo, la tristeza es una sombra que cubrirá por siempre mi vida.
Mañana mi familia ofrecerá una misa en su memoria y en las primeras horas visitaremos su tumba en el panteón de los San Juanes. Ahí, con nuestras lágrimas, le repetiremos una y otra vez “Bendita seas esposa y madre, jamás te olvidaremos”.

07 de junio de 2021.

miércoles, 2 de junio de 2021

LA BIOGRAFÍA DEL PODER

    Me gusta leer a Enrique Krauze, sobre todo por los análisis políticos actuales y también por los contenidos de sus libros referentes a la historia de México y los hombres —caudillos les llama— que han acompañado las transformaciones políticas y sociales del pasado y presente de nuestro país.

    Autor de múltiples obras destacan desde luego las que presentan un panorama real de esos caudillos y los claros oscuros como gobernantes de México. Menciono aquí tres de sus libros: Siglo de caudillos, La presidencia imperial y Biografía del poder. Carlos Angulo, esposo de mi nieta Martha Reyes, conociendo mi afición, un día de tantos me obsequió este último, un texto de mil páginas y cuyo contenido no tiene desperdicio.

    Ahora, con los problemas que vive nuestro país y las próximas elecciones del 6 de junio, resultan aleccionadoras las palabras de Krauze, sobre todo de lo que él llama “El teatro de la política” y “La plaza de la democracia”. En el primero se refiere a la presidencia imperial antes del año dos mil. En esa época, los presidentes tenían el monopolio de todos los poderes formales del Congreso, de la Suprema Corte, los gobernadores, los presidentes municipales.

    Los obreros y campesinos agrupados en confederaciones —CTM, CNC— estaban subordinados al presidente. Los empresarios y la Iglesia seguían las directrices del mandatario. La Hacienda Pública y el Banco de México se manejaban discrecionalmente desde Los Pinos. Los medios de comunicación eran soldados del presidente. Sólo algunas revistas y casas editoriales eran independientes.

    En ese año de 1997, cuando Krauze escribió el libro La biografía del poder, escribió: “México ha cambiado porque adoptó los valores y principios de la democracia liberal. La presidencia imperial ha desaparecido”. Y en una visión profética añade: “Quien gane en las elecciones de 2018, y al margen de sus preferencias electorales, sería bueno que los mexicanos —sobre todo los jóvenes, sin dejar de ser rebeldes y contestatarios— sepan cuidar el frágil edificio de las democracia que construyeron las generaciones anteriores”.

    Enrique Krauze ha sido testigo de los cambios ocurridos en el poder político en los dos últimos años, ahora bajo la presidencia de Andrés Manuel López Obrador. Su tal vez desilusión lo ha llevado a ser un crítico permanente del abuso de poder ejercido por un hombre que juró respetar la Constitución y los altos valores de la democracia. Porque al igual que antaño desconoce las instituciones en su afán de obtener un poder omnímodo muy cercano a la dictadura.

    En 1990, en un encuentro con intelectuales, el escritor y político Mario Vargas Llosa habló sobre la permanencia del PRI en el poder, e incluso consideró que México vivía en una dictadura perfecta. Dijo que no era la unión soviética, ni el comunismo ni Fidel Castro sino México y su dictadura. Además consideró que el nacionalismo era uno de los síntomas más peligrosos que perpetuaba esa dictadura.

    Octavio Paz a su vez opinó de la no existencia de una dictadura en nuestro país, aunque aseveró la existencia de una dominación hegemónica por parte de un partido político. “La lucha hoy —dijo— es la de crear un pluralismo que lleve a otros estadios el poder político”.

    Diez años después se terminó lo dicho por Vargas Llosa. La sociedad mexicana había logrado por fin definir una imagen más democrática, con elecciones confiables organizadas por instituciones electorales avaladas por los propios ciudadanos.

    El avance democrático con sus imperfecciones fue impresionante. Así lo demostraron las elecciones presidenciales de los años dos mil, dos mil seis, dos mil doce y dos mil dieciocho. En este último año de ambiente democrático, los mexicanos teníamos esperanzas en el continuo desarrollo de nuestro país. Pero parece que nos equivocamos.

    En un artículo publicado en el mes de octubre del año pasado titulado “La dictadura imperfecta”, el jurista Ignacio Morales Lechuga se refiere al gobierno de López Obrador: “Estos dos años de gobierno evidencian que la corrupción crece; la inseguridad, la pobreza y las enfermedades aumentan. El presidente no ha cumplido sus promesas, se ha concentrado en la destrucción de las instituciones, la apropiación de los ahorros depositados en fondos y fideicomisos; ha logrado además el control de la Suprema Corte, hasta convertir a su presidente un apéndice del Ejecutivo”.

    Y termina con la siguiente advertencia “La imperfecta dictadura tiene todavía un punto vulnerable: el voto que le dio origen es el mismo que puede desterrarla”.

Junio 02 de 2021.